Tuesday, April 26, 2011

ARGENTINA: ¿OTRA VEZ, TRES CANDIDATOS PERONISTAS?

Por Carlos Tórtora para el Informador Público

Con la actual partición del Peronismo Federal en las candidaturas de Alberto Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde, el peronismo se encamina, hoy por hoy, a presentar nuevamente tres postulantes a la presidencia. La costumbre tuvo su origen en el congreso del PJ realizado en Lanús en noviembre del 2002. Para evitar una interna que podría haber ganado Carlos Menem, Duhalde optó por impulsar un esquema inédito: que el PJ habilitara a Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá para que se presentaran en forma separada. Esta especie de ley de lemas llevó a que en las presidenciales del 27 de abril los tres candidatos peronistas, sumados, alcanzaran el 61% de los votos dividido entre el 24,45 de Menem, el 22,24 de Néstor Kirchner y el 14.11 de Adolfo Rodríguez Saá. En un contexto distinto y ya con el kirchnerismo dueño de la casi totalidad del aparato del PJ, el esquema tripartito volvió a imponerse. En este caso, el justicialismo llegó al 69,2%, repartido así: Cristina Fernández 44,8; Roberto Lavagna 16,8 y Alberto Rodríguez Saá, 7,7.

La suba del total con respecto al 2003 se debió a que Lavagna fue postulado por la UCR, así que a la suma se incorporaron los votos radicales.

Hoy, el cuadro que se presenta de acuerdo a las encuestas muestra que CFK apunta superar el 40%, en tanto que Duhalde y Rodríguez Saá podrían estar por encima del 10%. La suma podría volver a dar entonces algo más que un 60%, es decir, una constante histórica.

Las razones para presentarse

El otro factor a tener en cuenta es que, si prospera el acuerdo para que Francisco De Narváez adhiera su boleta para gobernador a la de Ricardo Alfonsín para presidente, el grueso de los votos del peronismo bonaerense quedarían en este espacio. Hasta el momento, las encuestas indican que a Rodríguez Saá y Duhalde no les será fácil llegar al ballotage, si es que hay, estando más cerca de esa posibilidad Ricardo Alfonsín.

Sin embargo, a ambos no les faltan razones para presentarse. En caso de que haya segunda vuelta entre Cristina y Alfonsín, los candidatos que queden afuera de la misma podrían negociar su apoyo a la UCR, que incluiría su eventual participación en el gobierno radical. Convencido de que Mauricio Macri optará finalmente por buscar su reelección, Duhalde se propone liderar por lo menos una parte del electorado del PRO. El gobernador puntano, por su parte, acaba de testear algo importante en la frustrada interna adelantada del Peronismo Federal, que llegó a realizarse en nueve provincias. Existe una franja de los votantes peronistas reacia al acuerdo Duhalde-Macri, lo que le garantiza a Rodríguez Saá un piso importante de votos.

La segunda razón para que estas dos candidaturas se mantengan es la necesidad de contar con diputados nacionales y provinciales propios que les aseguren a ambos candidatos la continuidad de sus respectivas corrientes partidarias.

Pero habría un tercer motivo, tal vez el más importante. En las filas del peronismo disidente impera la convicción de que a Cristina le será más fácil conseguir su reelección que gobernar cuatro años más. El artículo publicado ayer por el Wall Street Journal y firmado por Mary Anastasia O’Grady blanquea estas prevenciones. Se pregunta la periodista si será posible que la Argentina resista cuatro años más de demagogia y autoritarismo. Pero, lo que es más importante, señala que el país “es una verdadera bomba de tiempo económica”. Es sabido que la Presidente ha prometido reiteradamente que nunca firmará un ajuste, pero casi todos los consultores económicos ya prevén que la gobernabilidad futura estará atada a la reducción del gasto público, el sinceramiento de las tarifas de los servicios públicos y la reducción de los subsidios.

Una economía convulsionada sería el campo propicio para que el peronismo entre en ebullición y más todavía si el Frente para la Victoria llega a perder el gobierno bonaerense a manos de De Narváez. Tanto Duhalde como Rodríguez Saá vislumbran el final de la disciplina de los gobernadores del PJ y un peronismo en ebullición debido a la crisis del modelo y la imposibilidad constitucional de que CFK gobierne un tercer mandato.

La incierta pero previsible crisis postelectoral es un escenario que incentiva entonces a competir el 23 de octubre, para posicionarse luego en el próximo tembladeral peronista.

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