Thursday, March 31, 2011

EL DOCTOR CHIRINOS Y MISTER HIDE

El macabro asesinato cometido por el psiquiatra y comunista Edmundo Chirinos visto por Luis Marín

marzo 29, 2011 Por: Martha Colmenares Categoría: Hampa, Presos Com.

El macabro psiquiatra Edmundo Chirinos, quien fuera también rector de la Universidad Central de Venezuela en Caracas, y el asesinato a su paciente, la joven Roxana Vargas. “Uno más de una larguísima sucesión de crímenes que muy posiblemente, de no darse las circunstancias tan poco comunes de este caso, nunca se hubieran descubierto”, refiere el abogado y analista Luis Marín en su artículo con amplia información. Recuerda además que los medios de comunicación oficialistas dijeron que era una matriz de opinión para desacreditar al gobierno de Chávez, quien en una oportunidad se refirió como su amigo. “Pero una vez que se pone en evidencia algo del mar de fondo de este crimen, que ni siquiera se sospechaba, ¡no dicen nada! No hay ni una sola aclaratoria, rectificación, nada. El PCV y la izquierda unida, que llevaron a Chirinos y a Fuenmayor al rectorado y que ahora son gobierno con Chávez, ¿no sabían quiénes eran estos personajes?… ¿no deberían fijar posición sobre los casos de Chirinos, Fuenmayor? Si se equivocaron con ellos, ¿no se equivocarían con Chávez?”


Por Luis Marin

Entre Edmundo Chirinos, Luis Fuenmayor Toro, Trino Alcides Díaz y Chávez hay un hilo conductor inocultable, además de ser frutos de la convulsión de los 80s., esa suerte de pastiche ideológico postmodernista cuyo único rasgo común consistía en repudiar al “Puntofijismo”, desarrollar una reacción alérgica a los partidos tradicionales (AD-COPEI); pero sobre todo y principalmente el ser cada uno de ellos “comunistas encubiertos”.

Lo más inquietante del extraño caso del doctor Chirinos es que ocurre como epílogo de una larga carrera que sólo al final se revela no como académica, científica o política, como se hubiera esperado, sino como una carrera criminal.

Los testimonios abrumadores que él mismo se afanó en acumular, del que una colección de millares de fotos de mujeres desnudas de las que no se sabe, respecto de sus pacientes, si están todas las que son o son todas las que están, es apenas un detalle; aderezado con historias, películas, una “galería del sueño”, con cubículos controlados por circuito cerrado de televisión para monitorear a seis pacientes dormidas simultáneamente, en fin, resulta que el asesinato de su paciente, Roxana Vargas, no es un hecho aislado o incidental, sino uno más de una larguísima sucesión de crímenes que muy posiblemente, de no darse las circunstancias tan poco comunes de este caso, nunca se hubieran descubierto.

Chirinos fue rector de la Universidad Central de Venezuela en el período 1984-1988, apoyado por el Partido Comunista de Venezuela y todos los grupos de izquierda, ahora conocidos como “el chiripero” e inmediatamente después fue candidato a la presidencia de la República enfrentando, precisamente, a Carlos Andrés Pérez.

Lo sucedió en el rectorado Luis Fuenmayor Toro para el período 1988-1992, apoyado por casi la misma constelación política que ya se identificaba como Plancha 80 o, en un tono más personalista, “fuenmayorismo”. Asimismo, apoyaron a Trino Alcides Díaz para el período 1996-2000, creando el llamado “trinismo” y de allí se fueron en bloque a formar parte del gobierno de Chávez.

Pero todavía no se ha calmado la alteración nerviosa de las pacientes de Chirinos por el riesgo de aparecer mencionadas en los autos de su expediente, cuando estalló el escándalo Fuenmayor, acusado con cargos que hacen palidecer de espanto a una sociedad que ya creía haber superado todos los límites del horror: primero, abuso sexual contra su propio hijo, de 8 años; luego, mal praxis médica, por administrar fármacos o narcóticos a menores de edad; esto agravado por antecedentes de denuncias por lesiones contra su cónyuge.

Un detalle, nada despreciable, es que todas estas acusaciones cursaban en la Fiscalía desde hace años; pero nunca les habían dado curso, porque para entonces Fuenmayor era un alto funcionario del régimen, facialmente, jefe de la Oficina de Planificación del Sector Universitario, pero, tras bastidores, desplegaba una influencia difícil de calibrar.

Su gran error, dicen los mismos chavistas, fue identificarse con el gobernador de Lara, Henry Falcón, con su partido PPT y la osadía de articular críticas al régimen. Como se sabe, a la mafia se puede entrar, pero es imposible salir, al menos indemne. El tránsfuga siempre es peor tratado que el mismo enemigo, porque al elemento de la traición se une el peligro de la delación, lo cual lo vuelve intolerable.

El castigo debe ser ejemplarizante, para desalentar nuevas defecciones. Independientemente de la culpabilidad o inocencia, lo que se castiga o se premia es la adhesión a la revolución.

(Sigue)

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