Thursday, March 31, 2011

EL DOCTOR CHIRINOS Y MISTER HIDE II PARTE

chirinos

LA GENERACIÓN VIVA.

Chirinos logró una extraña notoriedad con su acusación de que le había tocado lidiar con una “generación boba”; descalificación de la que nunca se retractó a pesar de la rebelión de los jóvenes, causada por la llamada “masacre de Tazón”, en que resultaron abaleados más de una treintena de estudiantes por su equívoca solicitud al gobierno de que detuviera su marcha hacia Caracas.

La generación de Fuenmayor, muy por el contrario, podría calificarse como la “generación viva”, por el tremendo aprovechamiento que han hecho del poder durante este régimen que los demás venezolanos sufren y padecen día a día.

La Plancha o Movimiento 80 podría prestar un elocuente muestrario para un ensayo de sociología política, por donde quiera se comience la lista de sus integrantes. Por ejemplo, tome a Mari Pili Hernández o Jacqueline Farías; Elías Eljuri o Edgardo Ramírez; en el otro extremo, Juan Barreto o Jorge Rodríguez. Este último con el agravante de ser también médico psiquiatra, ferviente seguidor de prácticas inspiradas por Chirinos y Fuenmayor.

Fuenmayor protesta por el retardo procesal de los juicios en que ha estado involucrado, incluso sus divorcios civiles, por las constantes recusaciones de fiscales y jueces que oponen sus cónyuges litigantes, actitud que atribuye al cuadro paranoico de que adolecen.

Pero dicen los abogados acusadores que una fiscal encargada de su caso era “hermanita de Héctor Navarro”, varias veces ministro y eterno correveidile de Fuenmayor; los jueces de la tribu de Omar Mora Díaz, magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, jefe de la Oficina de Asesoría Jurídica de la UCV durante el rectorado de Fuenmayor.

Cuando Omar Mora llegó al TSJ se presentó diciendo que él “venía del 23”, haciendo alusión al barrio 23 de enero, mismo donde está erigido el busto a Manuel Marulanda alias Tiro Fijo, donde operan los colectivos La Piedrita, Tupamaros, Alexis Vive y otros. Que él sabía que ellos (los funcionarios, de clase media) los llamaban “monos”. Pues bien, de ahora y para siempre “este será el Tribunal de los Monos”. Él iba a designar a los jueces de este país (los mismos que gritan: ¡Uh, Ah, Chávez no se va!).

Más que íntimo de Fuenmayor, según los mismos abogados de la contraparte, tuvo mucho que ver con su segundo divorcio, del que se queja Fuenmayor que ha demorado diez años en resolverse. Como tuvo que ver en su primer divorcio otro enigmático personaje, Jasmin Jaimes, por sus largas reuniones terapéuticas o de trabajo (no se sabe muy bien) en el salón de rectores.

Dicen las malas lenguas de la UCV, que son muchas, que JJ repetía estos ejercicios terapéuticos (o de trabajo) con el mismo Chávez en Yare, motivo por el cual es una de sus fichas en el Consejo Nacional Electoral (CNE), el mismo que va a garantizar los votos de la oposición en cualquier elección, primaria, secundaria o superior, con o sin Fuenmayor.

Fuenmayor no pasó ni un solo día en prisión después que le asignaron como lugar de reclusión un internado judicial en los Teques, sino que de inmediato le dieron el beneficio de casa por cárcel. Desde allí y al contrario de lo que ocurre con los presos políticos, que les prohíben hablar de su caso y cualquier comunicación con el exterior, puede declarar y reunirse con quien quiera y cuando quiera.

Por esto le hemos oído decir telefónicamente que está seguro de que: “Chávez no sabe nada de su caso; la Fiscal no sabe nada de su caso y esto no tiene nada que ver con el alto gobierno; ningún ministro está sacando partido político de su caso”. Traducido del idioma de un comunista encubierto a lenguaje no totalitario, debe entenderse: todo lo contrario.

En conclusión, esto está en vías de negociación política, como debe ser entre camaradas, y puede esperarse un happy end.

(Sigue)

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