Sunday, December 19, 2010

ARGENTINA: LA DOCTORA CUBANA HILDA MOLINA NO LO CUENTA TODO...

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Hilda Molina: disidente cubana revela los secretos bajo el régimen de Fidel Castro

Cubamatinal/ A lo largo de su relato, la doctora expone a una jovencita que va siguiendo el movimiento comunista ciegamente, llena de ilusiones y confiada en lo que le decían.

Por Macarena Espinosa

Buenos Aires, 18 de diciembre/ La Nación/ Cuando arribó en suelo nipón, Roberto Quiñones jamás se imaginó que su madre, Hilda Molina (66 años) iba a renunciar a todo lo que la unía al régimen comunista de Fidel Castro. Ella le dijo que lo mandaba a un entrenamiento en neurocirugía de mínimo acceso en 1994, pero el viaje selló el futuro del doctor sin poder pisar nunca más suelo cubano.

“Yo no estaba dispuesta a ser disidente mientras mi hijo estuviera en Cuba, porque temía que lo pudieran matar y también sabía que me exponía a un gran peligro”, cuenta la mujer. Este pasaje de su vida es la introducción al libro “Mi verdad”, titulado así porque “aunque puede que a la gente no le gusten mis criterios, lo que sí es incuestionable es que esas páginas hablan de mi verdad, luego de 35 años trabajando para el régimen y otros quince siendo opositora”, explica Hilda en víspera al lanzamiento de su autobiografía que se realizará hoy en el Hotel Ritz Carlton, en el Foro Internacional de Políticas Públicas.

Es bajo esa circunstancia que la doctora cubana, ex diputada del régimen castrista y fundadora del Centro Internacional de Restauración Neurológica (Ciren), al cual renunció al oponerse al régimen, decidió escribir en secreto su libro durante quince años, los mismos en los que intentó conseguir un permiso del gobierno cubano para viajar a Argentina a visitar a su hijo, nuera y dos nietos a los que nunca había visto en persona. En el 2009 consiguió llegar al país trasandino con el libro prácticamente terminado y la Editorial Planeta se interesó en publicarlo.

Ella pensó que sería “interesante que yo cuente lo que una persona importante dentro de este sistema tan dictatorial puede llegar a sufrir. Se sabe lo que sufren los disidentes pero se ha escrito poco de lo que sufre la gente dentro del sistema”, intentando lograr así su sueño de dedicarse como autora a ayudar a la causa por la libertad de su patria.

A lo largo de su relato, Hilda expone a una jovencita que va siguiendo el movimiento comunista ciegamente, llena de ilusiones y confiada en lo que le decían. Cuenta en carne propia el genocidio familiar, y también cómo el centro en el que trabajaba se destinó a la atención de extranjeros, dejando al descubierto contradicciones referentes al capitalismo que vio desde el primer día cuando Fidel disfrutaba de las cosas que le quitaba a las personas adineradas.

Este libro invita a conocer en sus páginas conversaciones mantenidas entre la doctora y el “Dios cubano” –según la autora-, su vuelta a la fe católica y por sobre todo, a desmentir robos de dinero y ansias de poder que, dice, jamás pasaron por su mente.

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