Tuesday, November 30, 2010

ARGENTINA: LA MARIONETA SIN EL TITIRITERO Y EL PROBABLE RUMBO DEL PAÍS

KIRCHNER


Por Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL
alfredo@weinstabl.com.ar

El fallecimiento de Néstor Kirchner produjo un verdadero terremoto, no solo en el mundo político, sino también en el grueso de la ciudadanía. Si bien estaba la posibilidad de su muerte, nadie pensaba en la probabilidad que ocurriera tan sorpresiva y prontamente.

Néstor había dirigido la política nacional con un personalismo tan cerrado y un autoritarismo más propio de un dictador que de un hombre de la democracia, durante casi siete años. Ninguna decisión gubernamental de importancia se ponía en vigencia sin su previa aprobación. Concentraba absolutamente toda la suma del poder

Primero como titular del poder Ejecutivo y luego en un teórico segundo plano cuando impuso a su mujer como presidente de los argentinos.

No es el caso de un "monje gris" que gobierna detrás de bambalinas. Néstor Kirchner nunca ocultó que él es el que gobernaba. Lo hacía abierta y descaradamente, sin tapujos, usando todos los medios y facilidades del Estado que necesita para ello sin tener cargo oficial alguno.

Esa situación totalmente anómala, verdadera burla al sistema democrático, fue bautizada como "doble comando".

El ex presidente convertido en un titiritero y la presidente sin ningún margen de maniobra propia, en una marioneta manipulada por el marido.

Cristina en algunas oportunidades intentó rebelarse a esta triste situación de quedar públicamente convertida en una figurita de cartón pintado, pero por lo menos en una oportunidad recibió una feroz golpiza de su marido.

Con el correr del tiempo en la gestión de la presidente esta extraña relación de gobierno fue quedando aceptada por la ciudadanía ¡¡!! y la presidente se ocupaba de la comunicación de la acción oficial, mientras su consorte maquinaba las decisiones gubernamentales más importantes y disciplinaba a sus seguidores mediante el ya conocido procedimiento kirchnerista de la amenaza, la presión, la compra de voluntades y conciencias y la extorsión.

Pero imprevistamente Néstor falleció descolocando totalmente el tablero político.

Su muerte y sus exequias, como casi todo de lo relacionado con la pareja real, deja un manto de dudas por la falta de transparencia, de información creíble y de procederes dudosos. Desde un ataque cardíaco, una profunda depresión y suicidio, un asesinato, un tiro accidental, hasta la simulación y su fuga a un país extranjero.

Como siempre, la situación daba lugar a cualquier especulación y fantasía popular.

Néstor Kirchner, el titiritero, había muerto y Cristina, la marioneta, quedaba sin quien la manipulase y dirigiese en el irracional rumbo que hace años tomó la política argentina.

La gran totalidad del país pensó que al desaparecer definitivamente el factor que envileció y degrado la política hasta extremos pocas veces visto y tomó el camino inverso al desarrollo que el país exigía, la situación debería normalizarse.

Cristina podría usar los factores favorables de la economía mundial, desaprovechados hasta el momento durante casi siete años, y finalmente cumplir lo que prometió más de una vez en la campaña presidencial, en su discurso en el Teatro Argentino de la ciudad de La Plata y en varias oportunidades posteriores al comienzo de su mandato.

También dejar atrás el estilo confrontativo y prepotente de su conjugue. Dejar de lado el estilo engañoso, llenos de trampas y chicanas de mala fe y los truculentos métodos usados por el ex presidente que caracterizó a la mal llamada democracia de estos últimos años.

Un conocido dicho del refranero popular dice que "muerto el perro se acabó la rabia".

Pero lamentablemente desde las mismas exequias de Kirchner las actitudes de Cristina no fueron muy alentadoras en lo esperado.
(SIGUE)

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