Sunday, October 24, 2010

EL MISTERIOSO OTRO CHÁVEZ

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Misterio y polémica rodean a salvadoreño acusado de poner bombas en Cuba
FRANCES ROBLES
Francisco Chávez Abarca podría ser un doble agente, un terrorista o simplemente un lacayo de alquiler que está preso en una cárcel cubana.

Lo que es seguro es que es un ladrón de autos salvadoreño que admite haber colocado bombas en hoteles de La Habana a finales de la década de 1990, supuestamente a instancias de Luis Posada Carriles, acusado de terrorismo.

Es también ahora la estrella de la más reciente campaña de publicidad en los medios sociales del gobierno cubano contra los exiliados de Miami, y el principal testigo en un próximo juicio por terrorismo en Venezuela. Caracas dice que implicó a exiliados antichavistas en Miami como sus asociados en una conspiración, tanto para desestabilizar las recientes elecciones como para asesinar al presidente Hugo Chávez.

El modesto trabajador de un taller de autos, es ahora el protagonista de una historia de intriga internacional que va desde El Salvador a Venezuela, Cuba y Miami.

Surgen dos importantes preguntas: ¿Quién es exactamente Chávez Abarca y qué es lo que sabe?

"Este es un hombre con una historia criminal muy complicada, que ha sido un delincuente y que está siendo usado por Venezuela para acusar y desacreditar a miembros de la oposición'', dijo José A. Colina, un ex teniente de la guardia nacional venezolana, a quien el gobierno de Chávez acusa de terrorista. "Creo que le están pagando''.

Chávez Abarca, de 38 años, dice que conoció al militante anticastrista Posada Carriles cuando trabajaba en un taller de chapistería en El Salvador. Su nombre surgió por primera vez a finales de la década de 1990, cuando otro salvadoreño arrestado por colocar bombas en Cuba lo mencionó como una de las personas detrás de una serie de ataques con bomba en hoteles de La Habana.

"Nadie jamás nos dijo algo sobre esto'', comentó Francisco Bertrand Galindo, ex ministro de Seguridad de El Salvador. "A él se le trató aquí como a un delincuente. Tengo la percepción de que es un doble agente. Hay demasiadas coincidencias en esta historia''.

Chávez Abarca estuvo encarcelado del 2005 al 2007 por encabezar una banda centroamericana de ladrones de autos. Los cargos se retiraron eventualmente y se le dejó en libertad. Cuando el partido derechista salvadoreño ARENA --acusado por mucho tiempo de haber albergado a Posada Carriles-- perdió las elecciones el año pasado y lo sustituyó un gobierno amistoso con Cuba, Chávez Abarca huyó a Guatemala.

Hace tres meses, se le arrestó en un aeropuerto venezolano, supuestamente por llegar con un pasaporte falso a nombre de Carlos Adolfo González Ruiz.

"El fue secuestrado en Guatemala'', asegura su esposa, Karla Guadalupe Trigueros de Chávez.

Las autoridades venezolanas aclamaron el arresto de un terrorista internacional y transmitieron por televisión su supuesta confesión. El hombre, quien apareció mirando a una cámara de supervisión del aeropuerto, rápidamente lo dijo todo.

"Ibamos a quemar llantas, a organizar protestas en las calles'', asegura Chávez Abarca en el video.

El gobierno anunció que él había implicado a varios de los conspiradores, incluyendo a Alejandro Peña Escalusa, un activista antigubernamental en Venezuela. Una orden de registro de la casa de Peña condujo al hallazgo de unas dos libras de explosivos C-4 y el encarcelamiento del crítico del presidente Chávez.

Los fiscales presentaron un caso criminal al decir que Chávez Abarca había acusado también, entre otros, a Colina, al activista Salvador Romaní y a la periodista exiliada Patricia Poleo, todos ellos residentes en el sur de la Florida.

"Llevo cinco años aquí en Miami; durante cuatro años no se me ha permitido dejar los Estados Unidos'', manifestó Poleo, quien fue acusada del asesinato en el 2004 de un fiscal venezolano. "¿Dónde conocí a este hombre? El FBI sabe dónde estoy todo el tiempo: ellos están observándome constantemetne para asegurarse de que los exiliados no estamos conspirando contra el gobierno de Venezuela''.

No hay una declaración jurada firmada o una grabación de video de la acusación, asegura Indira Ramírez, la esposa de Peña.

"No creo que Chávez Abarca mintió, no creo que incluso mencionara el nombre de mi esposo'', declaró Ramírez por teléfono desde Caracas. "Este hombre está arrestado, y lo próximo que sabemos es que ellos registran la casa, sacan suficientes explosivos para hacer volar la casa, que mi esposo tenía supuestamente en el escritorio donde mi hija hace su tarea''.

A pesar de la declaración por video donde Chávez Abarca habla calmadamente de planes para alterar las elecciones legislativas del 26 de septiembre, nunca ha enfrentado una corte venezolana. En su lugar, se le hizo desfilar ante las cámaras de televisión usando un casco contra disturbios y un chaleco antibalas, y viajando a Cuba para enfrentar cargos.

"Estábamos listos para realizar ciertas acciones, conspiración'', dijo Chávez Abarca al canal gubernamental venezolano TeleSur.

"Los venezolanos dicen que iba a asesinar a Hugo Chávez y luego lo envían a Cuba, lo que es muy misterioso'', comentó Romaní. "Todo está montado''.

Trigueros ha hablado dos veces con su esposo desde entonces, una en una llamada conseguida a través de la embajada cubana en San Salvador para informarle de la muerte de su madre.

"La primera vez él estaba incoherente y drogado'', aseguró Trigueros. "La segunda vez fue muy específico y habló sobre quién lo entregó''.

Su esposo, admite la mujer, es culpable de colocar bombas en los hoteles de La Habana.

"Se debe recordar el papel que desempeñó Cuba en El Salvador: ellos entrenaron a la guerrilla en el uso de explosivos y bombas'', dijo Trigueros por teléfono desde El Salvador. "Así que ¿cuál es el tema, quién colocó más bombas?"

El gobierno cubano tiene aún que presentar cargos criminales y le ha pedido a Trigueros $10,000 para pagar por un abogado.

"Eso sería pagarle dinero al gobierno para mantenerlo allí'', dijo la mujer.

El presidente salvadoreño, Mauricio Funes, estuvo recientemente en La Habana, donde dijo a los medios de comunicación cubanos que el caso Chávez Abarca no estaba en la agenda.

Chávez Abarca, afeitado y bien vestido, reapareció hace dos semanas, en esta ocasión en una serie de videos del gobierno cubano en que recreaba la colocación de las bombas en los hoteles, una de las cuales mató a un turista italiano. Chávez Abarca y otros dos hombres, encarcelados desde hace una década, parecían relajados mientras contaban sus acciones.

Chávez Abarca dijo que él fue a Venezuela para causar disturbios políticos allí, debido a que estaba quebrado y necesitaba dinero. En la década de 1990, dijo que Posada Carriles le pagó $2,000 por cada explosión. Sólo una detonó, agregó.

"Posada alardeó de que él tenía permiso para todo lo que hizo'', dijo Chávez Abarca, sugiriendo la participación de la CIA. "No sé si eso es verdad, pero fue lo que me dijo''.

Posada Carriles fue acusado de colocar en 1976 una bomba en un avión de Cubana de Aviación que causó 73 muertes, incluyendo la del equipo juvenil de esgrima de Cuba. Escapó de prisión en Venezuela y fue un fugitivo hasta que se le arrestó en Panamá en un intento de matar a Fidel Castro. Posada Carriles enfrenta un juicio en enero por mentirles a las autoridades de inmigración de Estados Unidos.

En el video, Chávez Abarca reconstruye la colocación de la bomba en abril de 1997 en la discoteca Aché en el Hotel Melía en La Habana, al mostrar cómo escondió los explosivos debajo del lavamanos del baño de los hombres y cómo estuvo sentado posteriormente por un rato en el bar.

"Deberían darle un Premio de la Academia'', dijo Arturo Hernández, abogado de Posada Carriles, quien agregó que su cliente ha sido implicado anteriormente en confesiones por video. "Es un teatro''.

Hernández dijo que el gobierno de Estados Unidos le ha enviado copias de otras confesiones por video que implican a Posada Carriles, incluyendo una en que muestran a Otto René Rodíguez Llenera, condenado por colocador bombas y quien a pesar de haber sido sentenciado a pena de muerte hace más de 10 años, parece tener un sobrepeso de 40 libras.

"¿No creen que si no estuviera cooperando en este momento, se parecería más a Ariel Sigler?", preguntó Hernández. Sigler es un ex deportista que luego de siete años como prisionero político cubano fue liberado consumido y en una silla de ruedas.

Colina, el ex teniente venezolano también implicado, está de acuerdo.

"No creo para nada que Chávez Abarca esté en la cárcel en Cuba'', dijo Colina. "El descansa cómodamente en una casa. No muestra una traza de haber estado en prisión. He estado encarcelado con cubanos que han venido de prisiones cubanas. Este tipo parece que acaba de venir de un viaje en primera clase''.

Colina, acusado de colocar una bomba en la embajada española en Caracas, pasó dos años en el Centro de Detención de Krome, hasta que las autoridades estadounidenses decidieron finalmente no extraditarlo a su país.

La serie de video de tres partes, titulada "Camino al terror'', se transmitió en la televisión cubana y ahora se encuentra en Youtube. Cuba también colocó los videos en dos páginas de Facebook tituladas "Razones de Cuba''.

La Fundación Nacional Cubano Americana, mencionada en el video como el patrocinador financiero de la operación, declinó comentar.
"La razón por la que hicimos el video es muy evidente: para documentar todas las mentiras que se han difundido sobre que Cuba alberga a terroristas'', dijo Alberto González, portavoz de la Sección de Intereses de Cuba en Washington. "Es una pena que la mayoría de los medios hayan ignorado una declaración tan importante''.
En un correo electrónico posterior, el funcionario agregó que Chávez Abarca también acusó a Posada Carriles de asistir en febrero a un evento de Alpha 66 en el que pidió más acciones contra Cuba.

Con respecto a si Chávez Abarca es realmente un agente cubano, González rió y dijo: ‘‘totalmente absurdo''.

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