Saturday, September 25, 2010

MI ROMERO

ROMERO 006

Angélica Mora

Nueva York

Apuntes de una Periodista

Hoy, al regar mi mata de romero se desprendió su olor como si lo hubiera tocado una varita mágica.
El aroma me transportó a mi Patria. A un patio de mi antigua casa, donde había toda clase de yerbas para la cocina, pero donde reinaba el romero como dueño del lugar.
Cuando estaba feliz sacaba pequeñas flores color celeste y esparcía aún más su fuerte perfume.

Aquí, el Romero se llama Rosemary y no es perenne como en Chile o como las plantas que vi en el Mediterráneo, fuertes y de cara a la brisa del mar.
Aquí es delicado y se vende con frecuencia como planta de Navidad, en forma de pequeños pinos, que la más mínima helada basta para doblarlo y acabarlo, como si recibiera una peste, de la que es imposible recobrarse.

(Aquí, como el romero, los que no nacimos en esta tierra, tenemos que aclimatarnos y adaptarnos o corremos el peligro de no echar raíces y marchitarnos con las penas).

Mi maceta está viviendo sus últimos días al aire libre, antes de entrar a casa durante los largos meses de invierno.
Le hará compañía a un copihue, mi eucaliptus, un laurel y tres macetas de cedrón, además de todas mis otras plantas delicadas.

Quisiera que todas fueran resistentes como la ruda, la menta y otras yerbas, que viven afuera e invernan y se duermen, pero saben despertar junto a las flores, a comienzos del mes de marzo.

Todas las más frágiles ya están preparándose, como si supieran que con la llegada del otoño se les acaban las vacaciones.
Creo que están ya resignadas y dispuestas a invernar junto conmigo, los largos meses del invierno que tenemos por delante.
Y el primero, ya preparado, es mi Romero.

3 comments:

  1. Sin duda es usted, Angélica, tan aromática como su romero, pero fuerte y aguerrida ante la intemperie como un pino, capaz de aclimatarse a cualquier latitud, aunque palpitando siempre por su origen y por los quebrantos de quienes le rodean.
    Desde el Mediterráneo, gracias por su abundante información sobre los familiares países del otro lado del mar.

    ReplyDelete
  2. Mil gracias amigo,
    tiene razon, soy fuerte como un pino, porque ante tanta calamidad del mundo y mía me hubiera derrumbado hace tiempo.

    ReplyDelete
  3. Me encantó como relacionaste a tu romero con tu vida misma. Yo crecí, me crié y vivo en mi tierra, por suerte, pero he tenido amigos y parientes que sufren el desarraigo de estar en otro país, y sé el espíritu y la fortaleza que deben desarrollar para sobrevivir en otros "pagos"..
    Aqui, desde la tierra en donde ahora donde reina la primavera, te mando un calido abrazo..

    ReplyDelete