Friday, September 24, 2010

EL OTRO LADO DEL HOMBRE

El David

Angélica Mora

Nueva York

Apuntes de una Periodista

Que los hombres se maten entre sí, siempre ha estado intrínsico en el ser humano. Que torture a sus semejantes, es parte de ese flanco cruel y avaricioso que ha provocado guerras y muerte.

Donde quiera que se mire hay violencia; y desalmados que se aprovechan del ser más débil a quien mantienen encarcelado o sometido a sus caprichos.

El que está arriba pisotea al que está más abajo.
El que se ha adueñado del poder lo ejerce para su provecho, violando almas y cuerpos con sus caprichos.

Puede ser Rey, Presidente, Jefe de su barrio o tribu o cabeza de su hogar. No importa. Domina su entorno despóticamente, abusando de su poder conferido por tradición, ley, designio o unión.

¿Por qué esos abusos, esa decisión de causar dolor a sus semejantes?
Pudiéramos decir que está enclavada en su condición de ser humano.

Pero, como ser privilegiado en la naturaleza -que ha dominado y herido a su gusto- también puede ser bueno, tierno y sensible.
Y puede producir belleza en poesía. Y también halagar el oído con la música. Y la vista con el arte de plasmar belleza y vida a un mármol o a un lienzo.

Puede susurrar como las palomas, movido por el deseo y el amor. Y enternecerse frente a un niño desvalido.

O sea, el hombre es dos en uno.
Sin embargo, para dolor de muchos, prevalece con más frecuencia el lado que lo expulsó del Paraíso, cualquiera que éste haya sido. Y bajo esta condición, deja atrás amor, belleza y bondad para usar su otra mano... la izquierda. La del odio, la venganza y el desafío.

Y mientras no supere su temperamento cruel, que lo separa de su otro lado, existirá el abuso, la tristeza y el dolor en el mundo.

Lo malo es que en millones no hay superación posible, porque hay seres que están dominados por completo por sus instintos y para ellos no existe "ese otro lado..." para desgracia del resto de la Humanidad.

1 comment:

  1. Tristemente es asi, aunque pienso que igual que hay mas luz que oscuridad, hay mas bondad que maldad.
    un abrazo

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