Tuesday, August 24, 2010

NO IMPORTA ESPERAR

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Hay risas, abrazos y optimismo entre las familias de los mineros

El Presidente de Chile, Sebastián Piñera, conversó con los mineros atrapados en la mina San José, en la cual sostuvo un contacto telefónico con el jefe de turno, Luis Urzúa, durante la faena en la que se produjo el derrumbe el pasado 5 de agosto.

El Mandatario destacó la fortaleza de los mineros y les reiteró que se estaban haciendo todos los esfuerzos por sacarlos en el menor plazo posible.

"Quiero agradecerles y felicitarlos por su fortaleza, por su temple. Nos sentimos orgullosos de ustedes. Sé que con esto interpreto a todos y cada uno de los chilenos", sostuvo Piñera.

El diálogo

"Buenas tardes señor Presidente", le dijo Urzúa a Piñera, quien le respondió: "Don Luis, primero que nada quiero decirle: usted no sabe lo que pasó en nuestro país el día domingo (cuando se logró la primera comunicación). En todos los hogares hubo lágrimas de alegría de emoción".

El minero luego relató al Mandatario lo que ocurrió el día 5 de agosto cuando un derrumbe los dejó sepultados.

"20 (minutos) para las dos de la tarde se vino el cerro hacia abajo. Nosotros estábamos preocupados por los compañeros que iban saliendo con un camión que iba a cargado (...), después llegó el tierral y como en cuatro o cinco minutos que no podíamos ver qué es lo que había, en qué situación estábamos. Luego vimos que estábamos atrapados por una enorme roca en toda la pasada del túnel", relató Urzúa.

El minero hizo una sentida petición a Piñera. "Estamos esperando que todo Chile haga fuerza para que nos puedan sacar este 18" de septiembre.

"Señor Presidente -agrega Urzúa hablando en nombre de sus compañeros- nosotros necesitamos que tengan fuerza y nos rescaten los antes posible y que no nos abandonen".

"Ustedes no van a estar solos ni han estado solos un solo momento: el Gobierno está con ustedes. Está todo el país con ustedes y quiero que estén tranquilos porque sus familias van a estar acompañadas y apoyadas", respondió el Mandatario.

Risas, abrazos y un optimismo generalizado se respira en el campamento ``Esperanza'', donde las familias de los 33 mineros atrapados en un yacimiento del norte del país aguardan un desenlace, aunque ahora con la certeza de que sus seres queridos siguen con vida.

El cartel colgado en las cercanías de la mina que dice ``La fe mueve montañas'' parece tener hoy más sentido que nunca, ya que muchos consideran un milagro que todos los trabajadores hayan sobrevivido después de 18 días atrapados a más de 700 metros bajo tierra.

``Ha habido mucho de milagro en eso, un rescate a 700 metros nunca se había producido en el mundo'', expresó el senador Baldo Prokurica, representante de la norteña región de Atacama, donde se encuentra la mina San José.

Rodeados de una infinidad de pequeños santuarios e imágenes religiosas, los familiares no perdieron la esperanza en ningún momento.

``Cuando contactaron con ellos fue un día de felicidad, lloré todo el día, pero de alegría, porque el Señor hizo la obra'', cuenta Aurora Carvajal, que tiene a tres sobrinos encerrados en la mina.

El ánimo y el ambiente en este improvisado campamento en pleno desierto de Atacama ha cambiado radicalmente, y la angustia y el sufrimiento de días atrás han dado paso a una alegría contenida, a la espera de que llegue el día en que los equipos de rescate saquen a los mineros y que se calcula que será cerca de la Navidad.

A Roxana González, que tiene a su yerno de 19 años en la mina San José, no le importa que los trabajos de perforación para sacarlos se prolonguen durante tres o cuatro meses, como estiman las autoridades.

``No importa cuánto se demoren, sin la terrible incertidumbre que teníamos antes da lo mismo esperar'', comentó esta mujer cuyo joven yerno, Jimmy Sánchez, no podrá estar en el momento en que nazca su hijo, dentro de dos meses.

``Nunca perdimos la esperanza, los sentimos vivos todos los días, y Jimmy tiene que salir, tiene que hacerlo por su bebé'', asegura.

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