Wednesday, August 25, 2010

EN CHILE HAY OPTIMISMO

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El optimismo no abandona a mineros atrapados en Chile

Atrapados a más de mil metros bajo tierra, 33 mineros mantienen tan buen ánimo, que se dan el lujo de bromear pidiendo que les envíen cervezas, y hasta preguntan si compañeros que estaban cerca de ellos en el momento del derrumbe lograron salir a salvo.

Cuando la respuesta del ministro de Minería, Laurence Golborne, desde la superficie es positiva, estallan en vítores y aplausos.

El buen ánimo les ayudó a sobrevivir por 19 días en las profundidades de la mina San José, de cobre y oro. Pero la verdadera base de lo que algunos ya llaman ``el milagro del desierto'', fue la metódica organización.

Esa organización se basa en la jerarquía de su jornada laboral habitual, en que el jefe del turno, Luis Urzúa, es el líder del grupo, según contaron.

Los 33 mineros se mueven en un espacio de unos 80 pies, en el que destinaron lugares para comer, para dormir y un sitio separado como baño.

La información la han proporcionado a través de un citófono que se bajó por una de las dos perforaciones que constituyen su nexo con la superficie y medio de sustento, ya que por ahí bajan alimentos, líquidos y medicinas.

``Los escuchamos con tanta fuerza, con tanto ánimo, lo que refleja que han tenido una fortaleza gigantesca y una organización muy bien montada'', destacó Laurence Golborne. ``La forma cómo han racionado sus alimentos, cómo se han desempeñado en esta crisis es un ejemplo para todos nosotros''.

El estricto régimen alimentario de dos cucharadas de atún, un poco de leche, media galleta y duraznos en conserva, cada 48 horas, les permitió que les quedara algo hasta ahora. Se quejan de hambre, pero su ``estado de salud es óptimo'', según el informe médico.

Junto con la sonda que les llevó suero glucosa, los mineros respondieron un cuestionario médico, que mostró que sólo uno de ellos tiene problemas estomacales, y se le envió un medicamento.

La cápsula les llevó también parches para sus ojos dañados por el polvo, una linterna para cada uno, analgésicos, un broncodilatador para un trabajador con silicosis y medicamentos a otro con diabetes, informó el ministro de Salud, Jaime Mañalich.

La segunda fase, con alimentos más sólidos, se iniciará dentro de unos cuatro días. También se hará un trabajo sicológico para prepararlos a enfrentar el desánimo que puede afectarlos por la demora de hasta 120 días que tomaría el rescate.

Los familiares velan instalados en carpas, y con fogatas preparan alimentos, incluso asados en sartenes. Esas fogatas les ayudan a atenuar durante las noches las bajas temperaturas del desierto.

En sus carpas se leen mensajes de apoyo y a la entrada a la mina han levantado un verdadero santuario con carteles y fotos de sus seres queridos.

Muchos de los familiares piensan quedarse hasta ver emerger a sus parientes, probablemente en unos tres meses, o más: ``Yo, yo no me voy hasta que salgan todos''', dijo la esposa de uno de los mineros.

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