Wednesday, July 28, 2010

¿NO ES COMUNISTA?

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Angélica Mora

Nueva York

Apuntes de una Periodista

Se viste de rojo, proclama el Socialismo del siglo XXI en Venezuela y los paises satélites, llama Padre a Fidel Castro -y no al que lo engendró- aplica leyes comunistas. ¿Qué es?

El magnífico trabajo de mi colega venezolano Carlos Oteyza contesta esa pregunta en su magnífico trabajo titulado:

¿COMUNISTAS?

El gobierno hunde su daga y jorunga en el inconsciente de una sociedad llena aún de diferencias sociales, y a la vez reparte -megáfono en mano- parte de la renta de nuestra industria petrolera, de la que se apropió sin haberla forjado
Carlos Oteyza
En las primeras elecciones para elegir Presidente a través del voto universal y directo en el país, el Partido Comunista de Venezuela logró 39 mil votos para su candidato Gustavo Machado. Esto fue en 1947, cuando resultó electo Rómulo Gallegos de Acción Democrática, con 950 mil votos. Aquellos 39 mil votos para el candidato comunista representaron el 3,33% de la votación total de ese año.

Luego de transcurridos 60 años, en las elecciones presidenciales del 2006, los votos del Partido Comunista Venezolano sumaron 342 mil para la elección de Chávez, número superior al que lograron en elecciones anteriores a esa fecha. Sin embargo, estos votos (342 mil) sólo representaron el 3% de los votos totales de 2006, es decir, un porcentaje menor que el de aquellas primeras elecciones presidenciales venezolanas seis décadas atrás.

Así que podemos convenir que en el campo electoral no son los comunistas quienes avanzan en Venezuela, aunque muchas de las políticas del actual gobierno tienen inspiración o fuertes similitudes con las que desarrollaron los gobiernos comunistas ya desaparecidos o con las que subsisten todavía en Cuba.

Sin duda el gobierno conoce bien estos resultados electorales y el rechazo de la opinión pública a esta ideología. ¿Pero entonces dónde se apalanca para tratar de implementar políticas estatistas que empobrecen al país, debilitan al sector privado económico nacional y refuerzan el poder hegemónico del Estado sobre los ciudadanos, como lo haría cualquier país comunista? Me atrevo a adelantar apenas dos de las fuentes, no excluyentes entre otras, para responder a esta pregunta. El respaldo al gobierno se sustenta en el resentimiento y en la renta petrolera.

Dicen los especialistas que el resentimiento tiene origen en aquella herida o agravio, coyuntural o permanente, que no ha sido o no puede ser curada. El resentimiento sería un revivir permanente de aquel sentimiento doloroso que no encuentra cómo desquitarse de quien le causó el daño para manifestarse luego en contra de cualquier otro. El resentimiento no se maneja en el campo de la racionalidad, partiendo de allí se hace más fácil comprender que tantos venezolanos apoyen a ultranza o sean indiferentes frente a las políticas de empobrecimiento que están estrangulando al país.

Luego está el factor de una economía esencialmente minera. La renta petrolera puede mucho y su redistribución, aunque improductiva en la mayoría de los casos, es una política que logra ganar seguidores, sobre todo en un país que arrastra una enorme deuda social.

Estamos claros en que no es del imaginario comunista de donde se nutre la popularidad de la que aún goza este gobierno, sino de realidades más cercanas y eficientes. El gobierno hunde su daga y jorunga en el inconsciente de una sociedad llena aún de diferencias sociales, y a la vez reparte -megáfono en mano- parte de la renta de nuestra industria petrolera, de la que se apropió sin haberla forjado. Dos viejos problemas que, aunque tomará tiempo, estamos obligados a enfrentar y solucionar para inhabilitar el fantasma comunista.

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