Friday, July 23, 2010

APLASTADA POR LAS PRUEBAS, VENEZUELA YA NO NIEGA....

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ACTUALIZACIÓN
Las denuncias que hizo Colombia de la presencia de las Farc y el Eln en Venezuela deben ser tomadas "muy en serio", afirmó este viernes el Departamento de Estado de Estados Unidos. "Las acusaciones de Colombia deben ser tomadas muy en serio", indicó el Departamento en una nota enviada a AFP.

Las denuncias que hizo Colombia el jueves en la Organización de Estados Americanos (AFP), donde el representante del país dijo que en Venezuela hay 1.500 guerrilleros en decenas de campamentos, llevó a Venezuela a romper relaciones con su vecino país.

"Venezuela tiene una obligación con Colombia y con la comunidad internacional para investigar completamente esta información y actuar para prevenir el uso de su territorio soberano por grupos terroristas", indicó el Departamento de Estado.

"Todos los países del continente esperan que los países de la comunidad interamericana cumplan con el compromiso" de rechazar la presencia de grupos armados ilegales, continuó la nota.

El jueves, Estados Unidos ya había criticado la decisión del gobierno del presidente Hugo Chávez de romper relaciones con Colombia. "No creo que romper relaciones o comunicaciones sea el modo adecuado" para reducir las sospechas entre ambos países y cumplir con los tratados antiterroristas, dijo en ese momento el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley.

Varios funcionarios y jefes militares estadounidenses han manifestado en varias ocasiones su preocupación por presuntos nexos entre el gobierno de Chávez y las guerrillas colombianas, así como la presencia de los guerrilleros en Venezuela.




El Espectador, Colombia

No niega presencia insurgente en su país

"¿Quién dijo que no hemos tenido combates con las Farc?"
El embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chaderton, dijo que a las autoridades colombianas les han entregado guerrilleros capturados en su territorio.

El embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chaderton, salió este viernes en una vehemente defensa a favor de su gobierno, tan sólo un día después de la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Bogotá y Caracas.

Primero dijo que nadie puede negar que las Fuerzas Armadas de Venezuela hayan tenido combates con las Farc. En ese sentido, aseguró que a las autoridades colombianas les han entregado guerrilleros capturados en su territorio.

"Hemos entregado guerrilleros pero eso no lo registra ni lo recuerda nadie (...) hemos tenido soldados de nuestra guardia caídos en combate", recordó en diálogo con Caracol Radio.

Tras esto, Chaderton volvió a hablar del "realismo mágico mediático" de las autoridades colombianas para presentar a Venezuela "en unas condiciones que no se compadecen con la realidad".

(En desarrollo...)

EDITORIAL DE EL TIEMPO DE BOGOTA


Un giro lamentable
En su Editorial de hoy, el diario bogotano El Tiempo lamenta la ruptura de relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela y cuestiona como Hugo Chávez haya preferido manejar el tema a las patadas y aplicar la máxima futbolística que afirma que la mejor defensa es el ataque

Un desenlace previsible fue el que tuvo lugar ayer, cuando, en respuesta a las serias y graves pruebas presentadas por Colombia en el seno del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos en Washington, sobre la presencia de guerrilleros de las Farc y el Eln en territorio venezolano, el propio Hugo Chávez anunció la ruptura de relaciones diplomáticas entre Caracas y Bogotá.

Flanqueado por Diego Armando Maradona, el líder de la Revolución Bolivariana prefirió manejar el tema a las patadas y aplicar aquella máxima futbolística que afirma que la mejor defensa es el ataque.

Una vez más, el ex coronel insultó a Álvaro Uribe, aparte de que volvió a jugar de manera irresponsable con la hipótesis de una guerra.

El problema es que los insultos y las bravuconadas que funcionan a veces en los escenarios deportivos no necesariamente operan en las relaciones internacionales.

Y es que, más allá de la furiosa reacción del Palacio de Miraflores, el tema de fondo sigue siendo el mismo y tiene que ver con la presencia de reconocidas organizaciones terroristas al otro lado de la frontera.

Si bien las reacciones en las capitales hemisféricas ante lo ocurrido en la OEA fueron tímidas, no hay que menospreciar los efectos de largo plazo que puede traer la contundente exposición del embajador Luis Alfonso Hoyos.

Por más conciencias que compren los petrodólares venezolanos, Hugo Chávez está jugando con fuego y arriesga llevar a su país al ostracismo, sin importar lo que le digan sus áulicos en La Paz o Managua.

Hechas esas consideraciones, es imposible no lamentar el giro de los acontecimientos. Tanto por razones históricas como de buena vecindad, un clima de tanta tensión con Venezuela es a todas luces inconveniente.

A lo largo de una frontera tan viva, las buenas relaciones no son una alternativa, sino una obligación, pues, de lo contrario, quienes pagan las consecuencias son los cientos de miles de personas que habitan a ambos lados de la línea divisoria.

Eso para no hablar de los riesgos de una confrontación armada, ya que, en las actuales circunstancias, una simple chispa puede iniciar toda una conflagración. Sea esta, entonces, la ocasión para pedirles a las Fuerzas Armadas colombianas la máxima prudencia y que eviten caer en trampas y provocaciones.

Al mismo tiempo, no está de más preguntarse sobre la posibilidad de que el pretexto de la ruptura de relaciones sea utilizado por Chávez para apretar aún más el puño y asfixiar a sus opositores.

Con una economía que sigue contrayéndose y que tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo, el mandatario ha visto caer su popularidad a niveles nunca vistos.

Eso les puede ocasionar un fuerte deterioro a las fuerzas cercanas al gobierno cuando tengan lugar las elecciones legislativas, a finales de septiembre. Sin embargo, está por verse si lo ocurrido con Colombia le sirve como cortina de humo al régimen bolivariano para esconder los problemas internos y jugar la carta del nacionalismo.

Semejante situación también le complica la vida a Juan Manuel Santos. Más allá de su encomiable intención de mejorar las relaciones con los vecinos, el presidente electo se encuentra ahora con una fractura que tomará meses, si no años, en normalizarse.

Afortunadamente, las cosas con Ecuador han tomado un giro favorable, pero el ejemplo de Quito demuestra que volver a tender puentes toma mucho más tiempo que romperlos.

Dicho lo anterior, hay que mantener en la agenda del nuevo gobierno la normalización de los vínculos con Venezuela, sin caer en la trampa del chantaje comercial y preservando el derecho a pedir explicaciones sobre las pruebas recabadas.

Hugo Chávez ha pedido respeto, pero tiene que entender que este funciona en ambos sentidos. Nada más, pero tampoco nada menos.

editorial@eltiempo.com.co


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