Sunday, June 27, 2010

HIJOS PUTATIVOS

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Yosvani Anzardo Hernández

27 de junio de 2010
Holguín, Cuba – www.PayoLibre.com – Tenía yo unos diez años y recuerdo que en aquel tiempo las movilizaciones para trabajar en la agricultura eran masivas y se sucedían durante todo el año. Los hombres llegaban a casa y le decían a sus esposas: “Prepárame la mochila que me voy movilizado”. Aquello era sagrado, no había que hablar más. Cinco o seis meses sembrando caña, cavando canales para regadío, cerrando los mismos canales luego por una contra orden, en fin, comiendo… lo que aparece.

Al principio las mujeres intentaban protestar, porque faltaba el agua en casa o un muchacho estaba enfermo, pero ni con eso, cuando se trataba de una tarea orientada por el Partido Comunista de Cuba el compromiso con la revolución es lo primero. Por otra parte existía el CAM (Comisión de Apoyo al Movilizado).

Resulta que las mujeres pasaban mucho tiempo solas y a cargo de la casa, pero la Comisión las apoyaba, a unas más que a otras, es la verdad. Si un hombre se veía entrando y saliendo a la casa de un movilizado la gente decía: “No hay problema, es de la comisión”, pero no eran eunucos, entonces ocurría que el dichoso movilizado regresaba y encontraba a la mujer preñá. La Comisión le había adelantado el trabajo.

Se armaron algunos escándalos, pero no muchos, porque enseguida apareció una disposición del partido que decía, que “al que le peguen los tarros lo botamos deshonrosamente del partido”. Y así fue como surgieron los hijos putativos, o sea, los hijos supuestamente de mengano o sultano. El hombre sabía que no era de él, pero qué iba a hacer, en aquel tiempo se decía que no podía haber hijos de la maloja, o hijos de nadie, que es lo mismo. De cualquier forma hoy son muchos, y en buena medida engrosan el ejercito de hijos de madres solteras del país.

Es imposible calcular cuántos hijos engendró la Comisión.

Por otra parte, también existía la Comisión de Atención al Hombre, que trabajaba en los campamentos, junto al hombre, a pie de obra, y era la encargada de hacer la vida menos penosa al movilizado, llevando la recreación al campamento. Así surgieron las "brigadas artísticas" y los "encuentros culturales" entre movilizados y estudiantes de las escuelas en el campo.

Claro que eso generó otro problema, porque las estudiantes quedaban embarazadas y la culpa siempre era del supuesto noviecito de la escuela. Hubo que resolver el lio masificando legalmente el aborto. No sé si existió alguna disposición partidista que hiciera obligatorio el uso del condón pero este también se popularizó.

Aquella "revolución cultural", por llamarla de alguna forma, rompió con las normas morales heredadas del capitalismo, y según las cuales, las mujeres de la vida tenían que ejercer su profesión en lugares determinados. Desde entonces esas "trabajadoras sociales" las encuentras en cualquier parte, por ello también los abuelos hoy son los que crían a un número increíble de niños. El Estado, "bueno y caritativo" como es, hace lo imposible porque alguien asuma la crianza del vejigo, y para llevar uno a una casa de "niños de la patria" se necesita Dios y ayuda.

En aquel tiempo también estaban las misiones combativas en el exterior, que era de lo que vivíamos, y claro, también existía la Comisión de Ayuda al Internacionalista. Y se estableció que ningún cubano podía reconocer hijos concebidos con angolana, etíope o de cualquier otro país. El tiempo pasó e internacionalizamos los putativos. Y cuando la Unión Soviética no pudo pagar más, se acabaron las guerras, pero no el reguero de esperma que volvió a su apogeo con los colaboradores en Venezuela y en cuanto país pida semen, o sea, colaboradores.

Y no es culpa de la gente, por ejemplo. Las mujeres colaboradoras en Venezuela o Haití tienen que conseguir la ayuda de un hombre para poder ahorrar y traer a sus familias algún regalo o equipo electrodoméstico para la casa, o incluso para poder traerle algo al marido.

Pero entonces fue cometido un nuevo error. Trajeron indígenas bolivianos a estudiar medicina pensando que vivían peor que nosotros, los ubicaron en casas particulares y hubo que darles hasta una dieta especial, y aún siendo pobres en su país, son ricos en Cuba comparados con los cubanos, y las cubanitas les cayeron a los bolivianos como hormigas. Imagínese, la miseria aquí es espantosa, e inmediatamente fue establecido que ningún boliviano puede reconocer un hijo concebido en Cuba con una cubana.

Si una cubana dice que está embaraza de un boliviano, este es enviado inmediatamente para su país, perdiendo sus estudios, que es lo único que les interesa de Cuba. Y la enseñanza es clara, si le preguntas en confianza a uno de ellos si quieren que Bolivia sea como Cuba, se asustan.

Es cierto entonces que hay muchos hijos putativos, y los culpables son los hijos de puta que han acabado con este país en nombre de la justicia, la igualdad y el internacionalismo.

Ya ve usted, como la moral es relativa y la revolución puede cambiarlo todo, cuando el tarro es orientado por el Partido, no es malo, entonces, gritemos ¡Vivan los tarrúes!, o sea, la revolución.

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