Monday, March 29, 2010

BRASIL NO ES UNA ONG

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LOS TRES MOSCA TEROS
Ante las críticas al presidente Lula por su respuesta después de abrazar feliz a los hermanos Castro, cuando moría de hambre un preso político cubano, su asesor Marco Aurelio García salió en su ayuda
Por: Víctor Hugo D’Paola.
Ante las críticas al presidente Lula por su respuesta después de abrazar feliz a los hermanos Castro, cuando moría de hambre un preso político cubano, su asesor Marco Aurelio García salió en su ayuda. Dijo que Brasil no era una ONG, disidentes hay en todas partes del mundo y dejó entrever que los gobiernos no son responsables por esas huelgas de hambre.

García fue o es trotskista. ¿Qué diría de ese comportamiento el gran revolucionario que llegó a sufrir junto a su familia y muchos de sus seguidores la persecución inclemente que hicieron contra ellos, Stalin y sus verdugos? (hay un libro de actualidad sobre Trotski y su asesinato, El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura).

García es el asesor para asuntos internacionales del presidente Lula. Generalmente en las embajadas de los países comunistas, como Cuba, manda más el jefe del partido comunista en cualquier cargo donde aparezca ubicado, que el propio Embajador. Éste obedece al Ministerio de Exteriores respectivo, pero el “comisario político” sigue la línea del partido.

Itamarati tiene merecida fama por la diplomacia que practica, sin embargo, ahora –y con Amorin de Canciller– parece que hizo un paréntesis cuando la política internacional, sobre todo la latinoamericana, la dirige el asesor de Lula.

Quien escribe este artículo, asistió a eventos del llamado Foro de Sao Paulo. Siempre Lula clausuraba el acto. Buen orador, hacía discursos breves, recuerdo uno en Porto Alegre, donde dijo que él era un trabajador que estaba aprendiendo, que sabía muy poco de política internacional, de eso se encargaba el partido.

Así es el asunto, el partido tiene sectores extremistas, a los cuales Lula complace internacionalmente para en su política interior poder imponerles la alianza con la derecha y la política económica en función de los grandes capitales brasileños.

De allí los amapuches con la tiranía cubana y la mano tendida a Chávez cada vez que éste tiene problemas.

Bajo el gobierno de Lula el PT ha sufrido exclusiones y purgas. Expulsión de parlamentarios por no votar las propuestas que venían de Planalto (sede del gobierno central). Entre ellos Heloísa Helena, Luciana Genro, Joao Fontes y Babá.

Separación del partido de notables personalidades como Cristovam Buarque, ex ministro de Educación y Plinio Arruda Sampaio, figura venerable de la izquierda católica. José Dirceu,
Ministro Jefe de la Casa Civil es separado de su cargo e investigado por corrupción.

Se le consideraba el delfín de Lula. También Antonio Palocci, exitoso ministro de economía que seguía los pasos de Cardozo, pero con comportamiento no sano.

El presidente del PT (José Genoino), el secretario general (Silvio Pereira) y el tesorero del partido (Delúbio Soares) tienen que renunciar a sus cargos, también por corrupción.

Los mas altos dirigentes del partido son cuestionados, ahí es cuando Marco Aurelio García aprovecha para ascender y es designado Presidente del PT.

Desde allí se le facilita su política de amistad intensa con Chávez –a Caracas viene a menudo; dicen que su influencia ha sido decisiva en el nombramiento del nuevo embajador venezolano en Brasilia– y la política pragmática de complacer al partido en las relaciones internacionales (Cuba, Venezuela, Irán), mientras adentro continúan las políticas de Fernando Henrique Cardozo. Marco Aurelio ahora tiene un nuevo rango: eminencia gris del presidente Lula.

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