Wednesday, March 31, 2010

AUMENTA LA PRESION PARA EL GOBIERNO CUBANO

Otros dos disidentes cubanos se suman a la huelga de hambre
JUAN O. TAMAYO
Dos disidentes cubanos se han sumado a Guillermo Fariñas en su huelga de hambre, entre ellos uno que está preso sin cargos desde hace ocho meses, informó el martes desde La Habana el activista de derechos humanos Elizardo Sánchez.

El médico Darsi Ferrer, recientemente nombrado "prisionero de conciencia'' por Amnistía Internacional, dejó de comer desde hace 10 días en la prisión de Valle Grande en La Habana.

Franklin Pelegrino, de 38 años, miembro del pequeño Movimiento de Derechos Humanos por la Libertad, también lleva un mes en huelga de hambre en su hogar de Holguín en apoyo de Fariñas. Ha perdido 30 libras y sólo consume agua, dijo Sánchez.

Ferrer protesta por su encarcelamiento sin cargos desde el 21 de julio, así como por ‘‘la mala atención dental'' que ha recibido en la cárcel, dijo Sánchez, vocero de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Las autoridades encarcelaron a Ferrer por la sospecha de que poseía ilegalmente una pequeña cantidad de materiales de construcción.

El Departamento de Estado informó la semana pasada en Washington que a Ferrer se le había otorgado la "mención honorífica'' del galardón Defensores de la Libertad 2009.

"Este premio es un reconocimiento del trabajo y la valentía de Ferrer en su lucha por la defensa de los derechos humanos en Cuba'', dijo el 24 de marzo el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley.

Fariñas, psicólogo y periodista independiente de 48 años, ha rehusado comida y agua desde el 24 de febrero para exigir la liberación de 26 presos políticos que se informa están en mal estado de salud.

Hospitalizado desde el 11 de marzo en la ciudad de Santa Clara, provincia central de Villa Clara, Fariñas recibe líquidos por vía intravenosa y "pudiera morir en cualquier momento [. . .] debido al inevitable deterioro de su salud'', afirmó Sánchez en un mensaje electrónico enviado a los medios de comunicación.

El martes, un despacho de la agencia AFP precisó que Fariñas parecía estar superando una septicemia que hizo temer este fin de semana por un desenlace fatal.

"La fiebre desapareció [. . .], está superando la infección, pero no ha terminado el ciclo de antibióticos que concluye el sábado'', explicó su madre, Alicia Hernández, según AFP. "Después hay que esperar 48 horas para hacer nuevos análisis''.

Fariñas empezó la huelga de hambre al día siguiente del fallecimiento del preso político Orlando Zapata Tamayo, también por un prolongado ayuno. Su muerte motivó por lo menos una docena de huelgas de hambre de otros disidentes aunque ahora sólo quedan tres, dijo Sánchez, quien envió un observador a la casa de Pelegrino para confirmar la protesta.

Aunque su comisión no aprueba las huelgas de hambre, Sánchez escribió en el mensaje electrónico que el gobierno cubano "debería escuchar, aunque sólo fuera una vez en 50 años, a las numerosas solicitudes [. . .] de liberar a todos los presos por razones políticas y, en particular, a los que están enfermos, que son la mayoría''.

Las autoridades cubanas, que pudieran haber evitado la muerte de Zapata, añadió, ‘‘son perfectamente capaces de conseguir un resultado humano que impida la muerte de personas en huelga de hambre o presos muy enfermos''.

Sánchez calcula que en la isla hay unos 200 presos políticos, aunque el gobierno de La Habana dice que los disidentes están encarcelados por infringir una ley que prohíbe a los cubanos recibir ayuda de Estados Unidos.

Mientras tanto, el secretario general de Organización de Estados Americanos (OEA) exhortó al gobierno cubano a liberar a los 26 presos políticos enfermos como "una solución humanitaria'', según un despacho de la agencia española EFE.

José Miguel Insulza dijo: "Con toda humildad hago la solicitud de que, por favor, resuelvan esta situación, porque se ha vuelto muy dramática y eso no es bueno para nadie''.

El caso de Fariñas en particular está llegando a "un punto muy crucial'' y las autoridades cubanas debían hacer "un gesto para impedir su muerte'', dijo Insulza. "No puede ser que la gente vaya muriendo, una a una, sin que pase nada''.

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