Sunday, February 28, 2010

NATALICIO DE ROMULO BETANCOURT

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Antonio Ecarri Bolívar
aecarrib@gmail.com

Rómulo Betancourt cumplió, el pasado lunes 22 de febrero, 102 años, de haber nacido en el pueblecito de Guatire, del Estado Miranda.


El ejemplo de su lucha y sus desvelos por la democracia, hoy se lo reconocen hasta sus más enconados adversarios, todos, menos el teniente coronel Felón quien, sin haberlo conocido, pretende infructuosamente desprestigiarlo ante la historia, para torcerla en beneficio de sus totalitarios propósitos.

Ojalá las generaciones futuras reconozcan a los líderes actuales, el haber sabido, cómo Betancourt en su momento, empinarse por encima de mezquindades y pequeñeces para frenar la locura que significaría llevar a Venezuela, en pleno siglo XXI, a un sistema comunista obsoleto y periclitado, (Rómulo dixit).

La actitud de Rómulo Betancourt, desde su más temprana juventud, fue la de un líder, que anteponía los intereses del país a sus propias actividades y aspiraciones. La humildad, la modestia no fingida, formaba parte de su conducta cotidiana. Un ejemplo de ello es, cuando llega a Venezuela, con esa aureola de líder indiscutible de las nuevas generaciones de su época, a la muerte del dictador Juan Vicente Gómez y lo entrevista el diario “La Esfera”.

Dando ejemplo de grandeza, a los 28 años de edad, le decía a su entrevistador: “No quiero hablar absolutamente nada de mi actuación fuera del país. Me repugna esa actitud de estar exhibiendo credenciales. Apesta a exhibicionismo, a pose barata, eso de estar diciendo: sufrí mucho, hice esto y aquello. Además, hombres como yo, en plena posesión de sus capacidades de lucha, no deben hablar de lo que han hecho, sino de lo que se proponen hacer. Creo que es Ortega y Gasset –ese brillante reaccionario español– quien habla de que los escritores que publican sus obras completas es porque ya se sienten en el orto, en el momento decadente de su actividad creadora. Eso mismo pienso de los que se satisfacen en exhibir sus actuaciones. Son hombres que se refugian en el pasado, en el recuerdo de lo que hicieron ayer, porque son individuos sin apetencias de futuro, sin fe en lo que harán mañana”.

Eso dice Rómulo de sí mismo, pero donde destaca como visionario político es cuando añade, en la misma entrevista en referencia: “Creo urgente la creación de un partido político de orientación democrática y de raigambre popular. Hay quienes piensan que partido político es sinónimo de “guachafita” o de cuartelazo. Ese es un concepto simplista y errado. Precisamente un partido político, o varios partidos políticos, ajustados a la Constitución y las leyes del país, servirán para encauzar las dinámicas populares dentro de normas de acción civilizada. Haciéndose más complejo el organismo de la nación, mediante la agrupación de los individuos y de los gremios dentro de partidos políticos, se podrá trabajar mejor, y más eficazmente, por una Venezuela democrática y civilizada, en posesión de su gran destino de pueblo libre”.

En esas declaraciones del Rómulo joven, ya delata sus convicciones democráticas de avanzada. En efecto, quien habla no es el radical comunista que creía en el partido único de la revolución obrera y campesina, sino un demócrata integral que cree en la necesidad del pluralismo democrático para “encauzar las dinámicas populares dentro de normas de acción civilizada”. El futuro inmediato recompensará esa visión, con los triunfos que obtendrá y las derrotas que logrará propinar a sus adversarios ideológicos de derecha y de izquierda.

El partido político fundado por Rómulo Betancourt, Acción Democrática, es consecuente con ese pensamiento, actualizándolo de cara al nuevo milenio, porque aspira lograr para Venezuela la modernización económica, el reformismo social y la participación política. Ahora, de cara al siglo XXI, ratifica esos principios y, al adecuarlos a los nuevos tiempos, una vez en el poder, modernizará la economía, rectificando las distorsiones del mercado, impulsando la libre empresa e incentivando la conformación de un estado de bienestar que provea de justicia social a nuestros compatriotas desasistidos de posibilidades de superación.

Las políticas reformistas estarán adecuadas a los nuevos tiempos, a través de un eficiente sistema de seguridad social, cuando la participación política logre sus objetivos al entregar al ciudadano, instituciones que lo acerquen al Gobierno y le den voz y voto para controlarlas.

El partido, de cara a los retos de esta nueva centuria, consecuente con el pensamiento de Betancourt y demás líderes fundadores de la democracia venezolana, propone una ruta de compromiso con las grandes mayorías, de sacrificio, pero también de optimismo por el país, por un mañana de bienestar y paz, a partir de la integración y reconciliación de los venezolanos, superando las distancias y las fronteras creadas arbitrariamente por los gobiernos autocráticos a todo lo largo de nuestra historia.

Para lograr estos objetivos, así como lo hizo durante las anteriores dictaduras que ha sufrido nuestro pueblo, AD propone a las demás fuerzas políticas democráticas y de la sociedad civil, un gran frente unitario para enfrentar las próximas elecciones parlamentarias. Estas son de vida o muerte para la democracia, por lo que debemos actuar con el mismo entusiasmo que nuestros padres fundadores le pusieron a la empresa de derrotar las tiranías de su época y cuyo ejemplo imperecedero debemos seguir, para obtener ese deseado éxito contra la tiranía comunista que se nos pretende imponer en este nuevo milenio. Unidad, patria, reforma y libertad, son las consignas justas de los demócratas del siglo XXI.

1 comment:

  1. Además se trata de un líder que abrió las puertas a las generaciones de relevo y no tuvo reparo en declinar a la tentación reelecionista.

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