Friday, February 26, 2010

MAS SOBRE APAGONES

Los apagones eléctricos también llegaron al Palacio de Miraflores. Ayer, en una rueda de prensa que le ofrecía el presidente Hugo Chávez a corresponsales extranjeros y medios oficiales, la energía parpadeo y la cadena se cortó. Minutos después el jefe del Estado reapareció y explicó que la sede del Poder Ejecutivo cuenta con una planta de emergencia.

Lo paradójico es que en una de sus extensas respuestas Chávez había explicado los esfuerzos de su gobierno para superar la crisis del suministro eléctrico, del que culpó a la naturaleza, al capitalismo y al hecho de que quienes lo antecedieron en Miraflores decidieron que la mayor parte de la electricidad la generara el río Caroní, algo que no han podido revertir en sus once años de gestión.

Reiteró la necesidad de la unidad de las fuerzas que lo apoyan, de cara al proceso electoral y al finalizar la rueda de prensa dijo a los periodistas que Henri Falcón, gobernador de Lara, no “da más para el proceso revolucionario. Las diferencias son ideológicas. Coincido con Müler Rojas: la salida de Falcón es buena para nosotros”.

Aseguró que siempre trató, a través de sus ministros, de que consultaran cualquier decisión con los gobernadores, pero siempre encontró resistencia de parte de Falcón. Las consultas se acabaron, pues ahora impulsará la revolución a partir del poder popular. La medicina que les han aplicado a los gobernadores de oposición se la recetó al de Lara.

Por otra parte, afirmó que estaría “conforme” si la economía del país, que cerró 2009 con un retroceso de 2,9% en su Producto Interno Bruto, termina este año con un resultado positivo de 1%.

“Si llegamos a crecer este año 1% yo estaría conforme. A mí lo que más me importa es que siga bajando la miseria, la pobreza y el desempleo. Estamos seguros de que la economía venezolana va a retomar el camino del crecimiento y la solidez”, agregó, atribuyendo parte del retroceso del PIB al descenso del precio del petróleo experimentado en 2009.

Además, el mandatario subrayó que el Gobierno va a seguir combatiendo el mercado cambiario paralelo, en el que el dólar se cotiza muy por encima del precio oficial.

En enero, cuando el Ejecutivo venezolano devaluó la moneda, el bolívar estaba situado en 2,15 por dólar, e instauró una tasa de cambio doble: 2,6 bolívares por billete verde para importaciones y bienes prioritarios y 4,3 bolívares para el resto de productos.

“No cesaremos en esta batalla (...) Nadie dijo que podíamos derrotar al dólar especulativo en una semana, en dos o en un mes (..) El Gobierno ratifica su voluntad y hago un llamado a que nadie se deje robar”, subrayó.

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