Thursday, January 28, 2010

EL TRAFICANTE DE CRISIS

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TalCual
El Presidente ha decidido profundizar la revolución y probar lealtades, el tiempo es su peor enemigo y el mes de septiembre está muy lejos como para esperarlo pasivamente
Por: Rocío San Miguel
A partir de la renuncia de la pareja vicepresidencial, el Gobierno ha puesto deliberadamente en marcha un inmenso dispositivo para generar rumores, la mayoría referidos al mundo militar, que unidos a la crisis en el funcionamiento de los servicios existenciales de agua y luz, las medidas económicas y el cierre definitivo de RCTV, entre otras, incrementan el peligroso escenario de anomia, con posibilidades de una explosión social.

Chávez sabe del descontento militar. De allí la necesidad de activar rumores que permitan a un aceitado aparato de inteligencia y contrainteligencia medir lealtades, generar desasosiego y activar reacciones en el mundo militar y sus nexos con la oposición.

Una acción arriesgada pero más eficaz que la de esperar inerte el descenso vertiginoso en las encuestas por causa de todos los factores que un gobierno autocrático e ineficaz como el de Chávez ha generado en 11 años de gestión. Chávez alienta la polarización extrema, con la que espera reagrupar el chavismo.

Nada más alejado de la realidad. El miedo con el que espera cohesionar a propios y desalentar a extraños, repercutirá inexorablemente en el descrédito acelerado en lo interno e internacional, como viene ocurriendo.

Por su parte, la posibilidad real de una explosión social es vigilada por el gobierno desde la perspectiva de contenerla con grupos armados al margen de la ley y sectores militares leales al proceso, que los hay operativamente en las principales ciudades del país. Chávez juega cerrado y cuenta con la ausencia de liderazgos estelares que puedan equiparársele.

Sin embargo desestima las estructuras sociales, políticas y militares que existen –no liderazgos individuales-, dispuestas a rechazar una arremetida brutal contra la población civil.

El Presidente de la República ha decidido en este momento profundizar la revolución y probar lealtades, el tiempo es su peor enemigo y el mes de septiembre está muy lejos como para esperarlo pasivamente.

Un cambio de fuerzas en el Parlamento daría al traste con el modelo hegemónico de poder que necesita para gobernar. Sin embargo la designación de los más radicales lo acerca a posiciones peligrosas: Elías Jaua es uno de ellos, a quien se le ha vinculado incluso de nexos con la ETA y carapintadas.

Dos grupos nacionalistas por cierto, una de las tendencias más radicales en las que ha devenido un sector del chavismo que no logra explicar la presencia abusiva de cubanos con injerencia en el sector militar.

En tanto, la designación de un ministro de la Defensa, después de estar casi un año acéfalo el despacho, permitirá vigilar de cerca las resistencias que existen a las órdenes impartidas por Chávez, en especial la de equiparar los sub-oficiales a los oficiales, consentir la penetración cubana y consolidar definitivamente la milicia nacional.

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