Monday, December 28, 2009

TERRORISTA:AUN PREGUNTAS SIN RESPONDER

"Mi hijo había cambiado"
La familia de Umar Faruk Abdulmutallab, el nigeriano que intentó estallar el avión de Northwest en Detroit, es hijo de un empresario financiero que había notificado a la embajada de EEUU la extraña conducta del joven

El nigeriano Umar Faruk Abdulmutallab, inculpado en Estados Unidos por el intento de atentado en un avión en vuelo, cambió de comportamiento "muy recientemente", indicó el lunes su familia en un comunicado.

"La desaparición y la interrupción de las comunicaciones, que llevaron a madre y padre a alertar a las agencias de seguridad, no se corresponden en absoluto con su personalidad y son transformaciones muy recientes", afirma la familia de Abdulmutallab, más conocida en Nigeria con el nombre de Mutallab.

Desde su infancia, Umar Faruk Abdulmutallab, quien "eecibió la mayor atención posible de sus padres, no mostró nunca actitudes, comportamientos ni relaciones que provocaran inquietud", añade el comunicado.

"La familia va a seguir cooperando con las agencias de seguridad locales e internacionales en esta investigación" y "agradece a Dios todopoderoso que ninguna vida se perdiera en el incidente".

Umar Faruk Abdulmutallab, de 23 años de edad, hijo de un banquero y ex ministro nigeriano, trató el viernes de hacer estallar un explosivo en un avión que efectuaba el trayecto entre Amsterdam y Detroit.

El padre de este estudiante de ingeniería que el pasado viernes intentó estallar en pleno vuelo un avión de la compañía Northwest-Delta con 278 viajeros y 11 tripulantes, había contactado a la embajada de EEUU en Nigeria para alertar de la radicalización islamista de su hijo y de que estaba planeando "algo muy malo".

Alhaji Umar Abdulmutallab es un reconocido financiero que recientemente se retiró como presidente del First Bank PLC de Nigeria, una de las grandes entidades del país africano.

El empresario, que afirma sentir enorme simpatía por el presidente Barack Obama, contactó hace tres meses a varias agencias de seguridad estadounidenses y con la embajada de Washington en Abuja, alarmado por un mensaje de texto que le había remitido su hijo unos días antes.

En ese mensaje, el joven informaba a su familia de que abandonaba el centro universitario en el que estaba estudiando en Dubai, para irse a vivir a Yemen e iniciar una nueva vida. Añadía en el texto que tomaba esa decisión "siguiendo la llamada del Islam".

A pesar de la iracunda reacción de su progenitor, que le ordenó quedarse donde estaba o retornar a Londres, donde se había licenciado en in genieria y residido en un lujoso piso del centro de la ciudad, Abdul Farouk Abdulmutallab se "fugó" a Yemen.

"Su madre no ha podido dormir durante meses. Está tomando medicación para dormir", dijo Abdulmutallab.

La información que facilitó el banquero fue reenviada al Centro Nacional contra el Terrorismo, y el nombre del joven fue introducir en una base de datos de sospechosos de terrorismo, lo que no evitó que se le concediera un visado para viajar a EEUU durante un periodo de varios años.

Se sospecha que el joven nigeriano estuvo "orientado" en Yemen por el mismo dirigente religioso islámico que contacto al mayor del ejército Nidal Malik Hasan, que asesinó a 13 personas e hirió a 39 en la base texana de Fort Hood, el pasado 5 de noviembre.

El Departamento de Justicia de EEUU ya acusó formalmente a Umar Farouk Abdulmutallab de intentar destruir con un potente explosivo un avión de Northwest a punto de aterrizar en Detroit, y de introducir un artefacto explosivo en su interior. Se le considera miembro activo de Al Qaeda.

En la querella criminal presentada se explica que el FBI, que está a cargo de la investigación, encontró en el artefacto que portaba el sospechoso restos de PETN (tetranitrato de pentaeritritol), un explosivo también conocido como pentrita.

Se trata del mismo material que intentó utilizar Richard Reid, el "terrorista del zapato", meses después de los atentados del 11-S. Reid también intentaba volar un avión comercial que se dirigía a Estados Unidos.

El nombre de Abdul Farouk Abdulmutallab no estaba en la lista de personas a las que la Agencia de Seguridad en el Transporte (TSA) no permite volar. Pero sí aparece en los informes de sospechosos de tener lazos con el terrorismo que elabora el Gobierno de Washington.

El sonido de algo similar a un petardo, humo y un pequeño destello desató la alarma entre los pasajeros del vuelo 253 de la aerolínea Northewest, pero operado por Delta, cuando la aeronave había iniciado el descenso a la ciudad de Detroit (Michigan) procedente de Amsterdam.

Segundos antes, un pasajero de raza negra y que no había intercambiado palabra con nadie, inyectaba un líquido químico con una jeringuilla en la sustancia que llevaba adherida a su pierna izquierda. El pánico se desató en cuestión de segundos.

"Hubo un ruido, como si alguien hiciera estallar un petardo contra una almohada", declaró Peter Smith, un pasajero de nacionalidad holandesa.

A continuación, el pasajero Jasper Schuringa, director de cine holandés, sentado en la misma fila de Abdulmutallab pero al otro lado del avión, se abalanzó contra él. Varios hombres siguieron el ejemplo e inmovilizaron al nigeriano.

Durante 19 horas de trayecto, en dos vuelos a lo largo de tres continentes, fallaron todos los sistemas de seguridad menos el que improvisaron las propias víctimas.

A pesar de la cantidad de dinero que se ha invertido en el mundo desde 2001 en espionaje, programas antiterroristas, avanzados sistemas de escáneres y listas de sospechosos, al final han sido un puñado de pasajeros y miembros de la tripulación quienes evitaron la tragedia.


El sospechoso, con los pantalones hechos jirones y quemaduras en ambas piernas, fue trasladado a la primera fila de asientos de primera clase, que estaba prácticamente vacía.

Allí permaneció hasta que el avión aterrizó en Detroit 20 minutos después de que lo inmovilizaran. La pista se encontraba tomada por las fuerzas de seguridad, incluido un equipo de desactivación de explosivos.

Atado y reducido, Abdulmutallab no mostró en ningún momento síntomas de dolor, según declaró una pasajera. Durante los 20 minutos en los que el terrorista viajaba inmovilizado en el avión y durante las horas siguientes se produjeron momentos de gran tensión en los departamentos de lucha antiterrorista. Se temía que hubiese otros vuelos implicados.

Aunque las autoridades federales han incrementado las medidas de seguridad en los vuelos comerciales, finalmente decidieron mantener en naranja el nivel nacional de alerta terrorista, que equivale al número dos en una escala de cinco. Es el mismo nivel que se decretó desde 2006.

El terrorista se encontraba anoche bajo custodia del FBI en un lugar no especificado, aunque en un primer momento se informó de que fue tratado de quemaduras en el Centro Médico Universitario de Michigan, en Ann Arbor. Abdulmutallab ha declarado tener lazos con Al Qaeda y haber actuado bajo sus órdenes, aunque fuentes oficiales han querido matizar esa afirmación y han declarado que el hombre podría haber actuado por su cuenta.

Abdulmutallab confesó haber viajado hasta Yemen para recoger el artefacto y recibir allí instrucciones de cómo usarlo. Fuentes relacionadas con el caso han descrito el dispositivo como incendiario más que explosivo (siendo los primeros mucho menos efectivos y de menor impacto que los segundos).

El vuelo 253 de Northwest (aunque su logo es de Delta, ya que esta compañía ha adquirido Northwest hace poco) partió de Lagos (Nigeria) e hizo escala en Amsterdam.

Su destino final era Detroit, según informó el líder de la minoría en la Comisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, Peter King: "Esto iba en serio, podría haber sido devastador".

El último informe de seguridad emitido por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional es del 20 de noviembre. En ese documento no existe mención a eventuales ataques terroristas. La seguridad de los dos principales aeropuertos de Nigeria, el de la capital Abuja y el de Lagos, es un foco de preocupación para las autoridades de EEUU.

KLM, la aerolínea holandesa, asegura que el vuelo de conexión desde Lagos a Detroit supone un cambio de aparato y compañía, pero sigue sin responder a la gran incógnita:

¿Fue el sospechoso registrado en Schiphol, uno de los más seguros y transitados aeropuertos de Europa?

No comments:

Post a Comment