Wednesday, November 25, 2009

TUFO SOCIALISTA

Angélica Mora

25 de noviembre de 2009

Apuntes de una Periodista

Nueva York – www.PayoLibre.com – El olor de la corrupción se ha hecho tan evidente en Venezuela que ya nadie se tapa las narices.

Los venezolanos, como entes autómatas en una película de horror, prosiguen sus vidas --arrastrando sus cadenas-- en medio de la podredumbre política. Ya nada los inmuta y las noticias de chanchullos, que escapan de la censura de Miraflores como pelos de un moño mal apretado, los deja impávidos. Como es imposible "tapar el sol con un dedo" los casos de corrupción se cuelan a través de la pantalla cartón piedra de la realidad levantada por el régimen chavista.

Los últimos arrestos, de Ricardo Fernández Barruecos y José Camacho Uzcátegui, dos empresarios acusados de "malversación de recursos de ahorradores, apropiación indebida de créditos y asociación para delinquir", no fueron sorpresa. Ni tampoco que sus protagonistas tuvieran fuertes vinculaciones con el gobierno de Caracas.

Mis fuentes me informan que la amistad terminó en "una bronca", motivada por la avaricia. El que estaba directamente interesado en apropiarse de los bancos de Fernández Barruecos, es Adán Chávez (hermano de Hugo Chávez).

El craso error de Fernández Barruecos fue que, cuando tuvo la operación completa de conseguir las empresas bancarias, le pidió a sus "compinches" sus colaboraciones. Estos le contestaron que era él quien tenía que pagarles por la ayuda que ellos les habían prestado en recomendaciones y facilidades para dichas adquisiciones.

Fernández Barruecos encabezaba un grupo de inversionistas que recientemente compró los pequeños bancos "Canarias", "Confederado", "Bolívar" y "ProVivienda" (BanPro). El empresario tiene inversiones en el sector alimentario y ha sido proveedor de una red de mercados subsidiados por el gobierno, conocida como Mercal.

El origen de la amistad, que aclara todo el asunto, es que Fernández Barruecos era el dueño de los camiones que aprovisionaron de alimentos de Mercal al país durante el paro del 2002. El gobierno -una vez repuesto del susto del golpe- le premió su lealtad y le dio facilidades para importar cientos de vehículos de transporte de mercaderías, incluidos aviones de carga.

Las operaciones de adquisición las hizo el empresario con las autoridades venezolanas haciendo vista gorda de los chanchullos en el empleo ilegal de los depósitos de sueldos de militares y empleados públicos.

Fernández Barruecos acaparó demasiado y su exorbitante fortuna tocó la campana de la codicia del aprendiz de dictador... quien está llenándose sus propios bolsillos expropiando hoteles de lujo y otros bienes. Por esto, el empresario y otros, pasaron de testaferros de un gobierno, que parecía bonachón y les permitía realizar sus propios latrocinios, a ladrones del erario nacional.

Muy tarde aprendieron que con amigos así no se puede confiar. Y menos si son comunistas.

Me dice mi fuente: "...entendí que el ladrón fue robado a su vez por otros mejor dotados para estos menesteres".

Hubo idea de huir por parte de los empresarios -como tantos otros de Venezuela que han visto cogidos sus dedos en el corrupto engranaje del gobierno chavista- pero al final Barruecos y Camacho Uzcátegui se entregaron.

Ambos empresarios se vieron forzados, por sus propios camaradas, a entregar los bancos y otras propiedades, que habían adquirido con el beneplácito del Mesías de Miraflores, que hoy se soba las manos, encantado con esta cacería de incautos.

Así, quién no grita lleno de fervor: ¡Viva el Socialismo siglo XXI!

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