Wednesday, September 30, 2009

VENEZUELA:LIDER ESTUDIANTIL

TAL CUAL

20 días en el purgatorio
Julio César Rivas no olvida su reclusión en Yare III, una experiencia en la que aprendió el valor de la libertad y de la solidaridad.

Una carta del prefecto Richard Blanco, también detenido en Yare III, fue el inicio, no solamente de tres semanas de intercambio de correspondencia, sino de una relación de amistad que terminó por parte de Julio César Rivas con la promesa de la liberación.

"Uno de los primeros días me llegó una carta de Richard, en la que me dijo que mantuviera fuerzas y que no pensara en cuándo saldríamos, recuerda Rivas.

No pensar en tiempo. Ésa es la consigna cuando la duración del encierro es una incertidumbre para los presos políticos que salen "cuando al Gobierno les dé la gana".

Por ello, Rivas alternó no solamente con Blanco, sino con los otros pocos reclusos de la recientemente inaugurada Yare III ­la mayoría de ellos condenados por asesinatos­ que, además de solidarizarse con el joven estudiante, le dieron el futbolito como una vía de escape a la intrigante pregunta ¿Cuánto tiempo estaré aquí?

ENTRE EL DEPORTE Y LA LECTURA
Entre la cancha de futbolito y el comedor dividía Rivas las doce horas que pasaba fuera de su celda, en las áreas comunes de la prisión. Cuando llegaba al calabozo la situación era distinta.

Ya no se encontraba con sus compañeros de presidio, sino con la soledad y el calor, éste último debido a una orden del propio ministro de Interior y Justicia, Tareck El Aissami, de impedir la entrada de ventiladores a los calabozos tras la llegada de Richard Blanco a Yare III.

Entre el calor y la incertidumbre de la libertad, aparecían en el rutinario horario de Julio Rivas varios minutos que dedicaba a la lectura de los materiales que le empezaron a llevar sus defensores y amigos, tan pronto como se le permitió recibir visitas.

Así, entró en contacto con libros de mística judía e historia de Roma, con los que descubrió haber hecho suya una frase que perteneció a su "tocayo" varios siglos atrás: Julio César: "No hay muestra más grande de coraje que vencer el miedo".

También "leí un libro llamado Lejos del infierno, sobre las vivencias de los estadounidenses secuestrados por las FARC", recuerda.

TRISTE LIBERTAD
Luego de tres semanas de presidio, llegó finalmente la respuesta a su diario ¿Cuándo saldré? La imperiosa orden de volver a su celda durante la segunda visita que le hizo su madre, Nubia Castillo, alertó al joven Rivas por minutos, hasta que el custodio pronunció las tres palabras que llevaba tanto tiempo esperando: "Orden de excarcelación".

Aunque obviamente estaba feliz por el éxito de la huelga de sus compañeros, Rivas se despidió de su compañero de prisión política, Richard Blanco, con un triste abrazo (prohibido entre ellos hasta el día de su excarcelación) y la promesa de su pronta libertad.

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