Monday, September 28, 2009

PARÁ-BOLA

Los panes y los peces
Sin duda, Jesucristo fue un gran capitalista-humanista. Para nada un socialista o comunista marxista, como se empeña en divulgar la propaganda "revolucionaria"
Por: José Guillermo Frontado
TalCual-Venezuela

Sin duda, Jesucristo fue un gran capitalistahumanista. Para nada un socialista o comunista marxista, como se empeña en divulgar la propaganda "revolucionaria" oficial. Recordemos el milagro de los panes y los peces. Es una sabia lección sobre cómo diferentes sistemas de producción enfrentan el problema del abastecimiento.

Durante el sermón donde se produce este milagro, Jesús se percata de la necesidad de alimentar a sus 5 mil seguidores, pero encuentra que sólo dispone de 5 peces y 5 panes para resolver el problema. A continuación multiplica milagrosamente esos panes y peces, es decir, expande la oferta, crea riqueza y genera lo suficiente para que todos se alimenten y lo escuchen con atención y entusiasmo.

Esto, llevado a una discusión contemporánea, es lo que haría cualquier capitalista humanista o socialista moderno para obtener el beneficio de la audiencia y poder transmitir su mensaje (lo cual era su utilidad o ganancia).

Ahora bien, si Jesús hubiese sido el equivalente histórico a un socialista marxista del XIX o del XXI, habría tomado esos panes y peces y los hubiera picado en 5 mil pedacitos. Además, hubiera tratado de convencer a la multitud sobre lo justo y solidario de tal porción, sobre cómo ésta resultaba más que suficiente para gozar del privilegio de recibir su mensaje y obtener el pase de entrada a la vida eterna.

Es decir, y llevado otra vez el tema a una discusión contemporánea, lo hubiera enfocado como un problema de redistribución de la oferta pero jamás de expansión de la misma.

Seguramente habría logrado una multitud de seguidores gracias al inescrupuloso uso de los eternos rencores entre los que producen y los que consumen, y a su milagrosa capacidad de manipulación comunicacional, por medio de la cual les habría convencido de que la escasez de panes y peces se debía al saboteo de los pescadores al esconderlos y acapararlos.

De haber sido un marxista socialista o comunista, de seguro que hubiese amedrentado a más de uno con el sufrimiento eterno, les habría acusado de putrefactos fariseos y amenazado con recitar de memoria todas las parábolas del sermón. Finalmente, hubiera expropiado las barcazas de los pescadores y las panaderías de la localidad, organizado patrullas de pastores y armado hasta los dientes a los apóstoles.

Pero afortunadamente, Jesús escogió el camino de la expansión de la oferta, de la creación de riqueza como fuente de bienestar y de la motivación por convicción, por amor, y no por sumisión o coacción. De esa forma creó lo necesario para la sostenibilidad de su fe.

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