Saturday, September 26, 2009

MUERTES PREMATURAS

Jorge Olivera Castillo – Sindical Press

26 de septiembre de 2009

La Habana – www.PayoLibre.com – Con 17 años murió en Coral Gables de cinco puñaladas. El cadáver ensangrentado de Juan Carlos Rivera estaba tapado con una sábana blanca. Los miles de cubanos conectados clandestinamente a la televisión por cable han estado al tanto de la tragedia, ocurrida durante la primera quincena de septiembre.

Los espectadores en La Habana y sus alrededores saben los detalles del asunto, gracias a la amplia cobertura de los canales 23 y 51 del sur de la Florida.

Nacido en Cuba, el occiso fue atacado por un estudiante de la secundaria donde estudiaba desde su llegada a la pequeña ciudad del sur de la Florida, hace apenas tres meses, procedente de España.

El suceso aún se comenta, con dolor, en todos los barrios de la capital cubana; pues el público de la Isla no está habituado a la exposición mediática de ese tipo de tragedias. En intramuros, la censura no permite la divulgación de actos de tal naturaleza.

Los medios controlados por el estado, se centran en la amplificación de éxitos virtuales, en tratar de hacer con cualquier hecho trivial una noticia y en destacar el lado que más le convenga de algún hecho relevante del ámbito internacional.

No me he enterado de que el fatal incidente haya sido transmitido por el noticiario de la televisión nacional. No sería raro que los publicistas del régimen hicieran con esto, un arma de descrédito contra el sistema educativo estadounidense.

A muy pocos sorprendería, que el asunto fuera utilizado como tema principal de la Mesa Redonda, el programa más afín a la ortodoxia gubernamental.

Lo triste del caso es que en Cuba también hay estudiantes asesinados a cuchillo y pistoletazos. Que prefieran encubrir cada homicidio ocurrido entre la población juvenil no basta para cerrar el círculo de las ilusiones de que en Cuba no suceden estos infortunados desenlaces.

El grado de violencia en las escuelas cobra cada año un nivel inusitado, como parte de la degradación social y económica. Los primeros años de la década del 90 del siglo precedente constituyen el punto de referencia para comenzar a medir la paulatina involución. Prácticamente ninguna instancia queda fuera de un fenómeno que arroja sombríos pronósticos para el futuro mediato.

En los centros escolares cubanos también se percibe el reflejo de las diversas rupturas sociales, entre ellas, la insistencia del estado en suplantar el papel de la familia. Esto, unido a otras medidas arbitrarias no menos desafortunadas, ha permitido el auge de marginalidad y la tendencia a conceptualizar la vida a partir de códigos bien alejados de la civilidad y el sentido común.

Anais Cruz, aún llora por su hijo asesinado. No es la única madre cubana que lamenta un hecho tan dramático.

Me atrevería a asegurar que otros jóvenes han corrido la misma suerte en La Habana o en otro sitio del territorio nacional.

No hace falta que las autoridades lo oculten. Los hechos son tercos. Sobrepasan la censura y pasan de boca en boca.

oliverajorge75@yahoo.com

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