Thursday, September 24, 2009

ME VEO EN EL CINE...DE NUEVO

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Como diría un cursi:
"La meganomanía de Chávez alcanza ribetes insospechados".

Hugo Chávez volvió a ver la película que el director estadounidense Oliver Stone le dedicó y presentó en Venecia, en horas que robó de su agenda, previo a su intervención en la Asamblea General de ONU.

Exudando felicidad por todos los poros, de su cada día más voluminoso cuerpo, Chávez rodeado de un enjambre de guardaespaldas cubanos entró a una sala "a verse" nuevamente en la pantalla grande en un salón de la sede permanente de Venezuela ante la ONU en Nueva York.
Ah, porque la chica ya está saturada de sus salidas en casa por la televisión en Aló Presidente y cadenas diarias, que siguen todos sus movimientos y declaraciones en un ataque de meganomanía imposible de soportar.
El Hombre de Miraflores se cree Dios y su auto ensalzamiento es parte del mito que crea a su alrededor para alimentar el ego, ese "chavezote" que lleva tanto por dentro como por fuera.
Luego de la proyección de su documental, del cual ya tiene varias copias, pero de todas maneras quiere seguirse viendo, se reunió con su cohorte de aliados, seguidores de su doctrina y su billetera para continuar aupando fuerzas en su batalla por Zelaya, a quien lo quiere de vuelta en el poder ¡ya!

Al presidente Hugo Chávez poco le importan sus reiteradas críticas contra el terrible capitalismo.
Por eso y, mientras aguardaba su turno para intervenir en la Asamblea General de la ONU recibió, todo magnánimo, a un grupo de sindicalistas de los Estados Unidos a quienes exhortó --entrando de lleno en asuntos de otro país-- a sumarse al ALBA.
Payaseando, ya que no puede contenerse en lo que cree son salidas graciosas le comentó a los sindicalistas:
(... )espero que la CIA y los cuerpos de inteligencia de Estados Unidos no vayan a decir que estamos creando células terroristas".
Chávez quien ignora olímpicamente a los trabajadores de su propio país, trató de derrochar magnificencia de "líder papaíto" en este encuentro con los trabajadores de la Gran Manzana, cuidadosamente seleccionados para este encuentro, entre lo más granado de la izquierda neoyorquina.

La tribuna de oradores de la ONU se abrirá para dar paso a su rechoncha figura donde remachará con clavos del Infierno su exigente posición de retornar al poder a su pana Zelaya.
Este podio sí que quedará con olor de azufre...

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