Wednesday, September 23, 2009

CUBA:CRONICA

VIDA SALVAJE

Jorge Olivera Castillo – Sindical Press

23 de septiembre de 2009

La Habana – www.PayoLibre.com – Si de calificaciones se trata, la indisciplina en Cuba obtendría la máxima puntuación. En saco roto caen los cortos audiovisuales que llaman a corregir algo que se ha convertido en parte de la cotidianidad:

La falta de cortesía, el natural uso del lenguaje obsceno en la comunicación interpersonal, los diálogos a gritos, el abordaje a empellones en los medios de transporte público, la habitual exposición al fraude a la hora de pesar el producto adquirido en algún mercado, la despiadada agresión auditiva proveniente de potentes equipos de música situados en apartamentos, ómnibus y bici-taxis.

Indudablemente se ha perdido la brújula de la decencia y de otros aspectos no menos importantes en la conformación de una sociedad civilizada.

Verter un cubo con aguas negras desde un balcón, lanzar un cigarro encendido o un escupitajo hacia la calle desde una ventana, son acciones que también se añaden a la larga lista de conductas que ponen en duda los llamados logros en el ámbito de la educación y la cultura en los 50 años de revolución.

El desparpajo lejos de atenuarse, aumenta vertiginosamente. Las generaciones más jóvenes siguen el mismo patrón de vivir en los márgenes de la responsabilidad y del respeto al prójimo.

Toda esa espiral de eventos amorales y anti-éticos se reproducen a partir de un entorno que favorece tales actitudes.

Un ciudadano sometido a la férrea voluntad de un estado por tanto tiempo, termina enajenándose y enajenando al resto de las personas con las cuáles se relaciona. En la búsqueda de una utópica uniformidad social, se ha llegado a constituir una nación que se mueve bajo códigos muy contrarios al éxito que se pregona a los cuatro vientos.

La deshonestidad, el egoísmo y la apatía son fenómenos que sobrepasan cualquier intento mediático de desdibujar la sociedad cubana como un paradigma dentro del concierto de las naciones latinoamericanas.

Puede que Cuba no sea lo peor del hemisferio occidental, pero el desbalance entre lo que se presenta como logros irrebatibles y las situaciones de degradación a todos los niveles de la pirámide social es tan profundo, que habría que interpretarlo como una peligrosa crisis de valores.

No es en un sector de la población donde se manifiestan estos lastres sociológicos. Cuando se aborda este asunto hay que tener en cuenta a casi la mayoría de los habitantes del país.

El mal está enraizado en las ciudades y en los campos, independientemente del grado de escolaridad, edad, raza y otras categorías inherentes al género humano.

Desde la base a la cúpula y viceversa, la decadencia se manifiesta con sus particularidades, pero como parte de una realidad que no tiene solución mientras no se introduzcan cambios de “concepto y estructurales” como ha prometido -sin cumplirlo- el actual presidente Raúl Castro.

Con periódicas alusiones en discursos, mensajes televisivos y radiales, nada se va a resolver. Eso lo saben quiénes intervienen en esos diseños publicitarios que terminan en el olvido.

Cómo todavía no aparece el Mijaíl Gorbachov cubano, entonces hay que continuar aguantando la retórica que sirve de cortina de humo para disminuir la visibilidad de la debacle.

Los ancianos suelen apostar por el conservadurismo. Sobran las evidencias para conocer que la vieja clase gobernante cubana no pretende salir del marco de lo que constituye una regla con escasas excepciones.

La sociedad seguirá desintegrándose poco a poco como siempre lo ha hecho, es decir, aplaudiendo cuando el poder se lo exija para después volver a sus andanzas: el robo en el centro de trabajo, la violencia verbal, el alcoholismo y todo un entramado de manifestaciones que ponen en dudas la presunta ejemplaridad de las generaciones de cubanos crecidas durante el largo período liderado por el partido comunista.

oliverajorge75@yahoo.com

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