Monday, August 24, 2009

VENEZUELA: EL ODIO

SIMON BOCCANEGRA
TALCUAL

El "héroe" de la batalla en la Libertador
Lo importante es lo que ese gesto reveló del triste rol que Chacumbele ha puesto a jugar a la Fuerza Armada. El "coronel" de marras habló tal como hubiera podido hacerlo el cabecilla de los patoteros que apalearon a los periodistas de la Cadena Capriles. Habló como el jefe de una facción política


Un coronel, cuyo nombre no merece que se recuerde, perteneciente a la Guardia Nacional, tomó la palabra el sábado pasado, en la Avenida Libertador. Hubiera podido pasar por una imagen épica, digna del pincel de Tito Salas, de no haber sabido los espectadores que el hombre hablaba después que sus soldados le habían caído a bombazos lacrimógenos a la marcha y ni siquiera corría el riesgo de que le pisaran un callo.

Pero este no es sino un detalle menor. Lo importante es lo que ese gesto reveló del triste rol que Chacumbele ha puesto a jugar a la Fuerza Armada. El "coronel" de marras habló tal como hubiera podido hacerlo el cabecilla de los patoteros que apalearon a los periodistas de la Cadena Capriles. Habló como el jefe de una facción política.

No era el comandante de un cuerpo de orden público, que se supone políticamente neutral, sino el militante del partido de gobierno, con un discurso cargado, más que de encono, de odio, contra los manifestantes. El "coronel" (comillas imprescindibles, porque bien podía ser un usurpador del uniforme), declaraba "enemigos" a aquellos de sus compatriotas que tienen una opinión distinta a la de Chacumbele. Puede comprenderse, entonces, la brutalidad del procedimiento que comandó.

El "coronel" no se limitaba a cumplir sus ordenes sino a darles un contenido político explícito. Dirigió el ataque contra una fuerza que tildaba de enemiga, aprovechando, de paso para echarle una jaladita al tercio que decide los ascensos. El "coronel" es un personaje de guerra civil. En esto reside el tremendo daño que ha causado Chacumbele a los militares de este país. O, al menos, a algunos de ellos. Los ha envenenado con el odio hacia una parte de su propio pueblo.

Este exabrupto por supuesto que no será castigado. Al contrario, tal vez sea merecedor de una condecoración y quien quita que en el futuro hasta haya una promoción de guardias nacionales que lleve el nombre del héroe de la batalla en la Avenida Libertador.

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