Monday, August 31, 2009

CUBA:SENTIDO DE LA PERTENENCIA

Juan Carlos Linares Balmaseda

30 de agosto de 2009

La Habana – www.PayoLibre.com – El indomable sentido de la pertenencia en los de por acá, cual doctrina dispersa en cada centro de trabajo, hace de la propiedad estatal un negocio simultáneo al estilo centauro (mitad persona y mitad bestia). Es una especie de propiedad “privatal” que combina con anomalía la propiedad del estado con las más variadas artimañas empresariales de tarifas y normas clandestinas, corruptas e imposibles de desterrar.

Quien ponga en tela de juicio el sentido de la pertenencia del cubano merece una estruendosa carcajada. Con un rampante sentirse dueños plenos de la propiedad estatal toman sin previo permiso cualquier cosa situada al alcance de la mano en el almacén, la fábrica, el hospital o donde trabajen.

Cogerse unas libras de comida o de materias primas, un tomacorriente, un bombillo o una sabana de cama puede que le llamen cleptomanía en otras partes del mundo, en Cuba es “luchar”.

La propiedad social es de todos, y si no lo es de quien será; ¿Del “Estado Patrono” que paga el sudor en (cup), moneda veinticuatro veces más desvalorada que la divisa (cuc) con la que cobra al trabajador, y que con estricto sentido de pertenencia privada le ha administrado hasta las pesadillas a los cubanos por más de cincuenta años, en tanto nos discursa que la propiedad privada es maligna?

Los clientes son los humillados. Denunciar en serio este tipo de hibrido económico significa impugnar el aparato estatal, no a modo superfluo expuesto en medios de prensa oficiales o en programas humorísticos. Nunca el Estado ha podido brindar un servicio estable y cómodo al cliente, a domicilio y con precios asequibles. Imita al perro de Hortelano que ni come ni deja comer, y siempre enredándole la pita a la gente.

Ahora nos están designando un nuevo futuro oficial con un nuevo Ministerio de Contraloría. Pocos aquí confían en que esos mismos controles, llevados y traídos por los pelos, puedan revertir la falta de eficiencia de la empresa estatal, que también podría denominarse empresa castrense debido al porcentaje de militares que tutelan la economía del país.

Nuestro sentido de la pertenencia es, en buena medida, imitativo. Deriva de lo alto del podio jerárquico en donde se reparten cosas de todo tipo sin contraloría alguna.

Cientos de miles de cubanos guiados de la mano por el sentido de la pertenencia, o ¿de la des-pertenencia?, han hecho escala en los tribunales con destino al talego, independientemente de sus caras atemorizadas y esa actitud pasiva de muchachos atrapados haciendo algo desautorizado por severos mayores que tantas veces les han repetido “todo esto es tuyo, mío, nuestro, de todos”.

La regla oficial es clara: somos culpables...hasta tanto no probemos nuestra inocencia...

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