Monday, August 24, 2009

CUBA: EL ARROZ

La Habana l7 de agosto de 2009

Los enemigos del arroz.

Osmar Laffita Rojas.

Cuando el 19 de mayo de 1959 se decreta la Ley de Reforma Agraria, en Cuba existían l2 empresas arroceras, las cuales en su conjunto cultivaban cerca de 530 mil hectáreas de la gramínea. Para atender las necesidades del procesamiento del grano funcionaban en aquel entonces 185 molinos. De ellos, el de Los Palacios, en la provincia de Pinar del Río, procesaba medio millón de libras de arroz en 24 horas.

Comprar arroz en cualquier bodega, en aquel entonces, no era ningún problema, había y sobraba. Pero tal parece que transcurridos 50 años, los resultados de la Ley que se dictó para trasformar totalmente el campo cubano, son totalmente contrarios a sus loables propósitos.

No hay ninguna información sobre los molinos de arroz que aún funcionan, si hay algo seguro es que los existentes no han sufrido ninguna trasformación. Sus maquinarias y almacenes ya sobrepasan los 60 años de explotación, lo que dice mucho sobre el alto grado de deterioro y la ineficiencia en sus resultados productivos.

Las empresas arroceras fueron convertidas en granjas dirigidas y administradas por la burocracia del Instituto Nacional de la Reforma Agraria y luego el actual Ministerio de Agricultura. Pasadas cinco décadas, hoy resulta verdaderamente vergonzoso que un gran por ciento de esas miles de hectáreas de tierras dedicadas al cultivo de arroz, estén pobladas de marabú o mal atendidas. El arroz en muchos de esos lugares es solo historia.

La producción de arroz hace 50 años cumplía con la demanda de la familia cubana. Lo que se cosecha y se procesa en estos momentos con destino a la población solo cubre un tercio de las 600 mil toneladas que se consumen anualmente. Las 400 mil toneladas restantes se compran en el extranjero a un precio que fluctúa los 500 dólares la tonelada.

Ha sido tal el grado de irresponsabilidad y de abandono, que no se justifica que la producción de arroz no cubra la demanda nacional. Tierras baldías hay mas que suficientes. El principal elementos para garantizar las producciones de la gramínea que es el agua, en estos momentos no es un problema como ocurría hace 50 años. Todo el territorio nacional está poblado de embalses y el agua represada sobrepasa los 7 mil millones de metros cúbicos, razón por la cual no existe ninguna justificación para que todavía se entreguen 6 libras de arroz por persona. Teóricamente es lo que debe consumir en el mes, cuando en realidad cuando más dura es una semana, claro haciendo una sola comida.

Es tal el deterioro de la producción de este importante renglón alimenticio que las áreas sembradas actualmente no se acercan a las 180 mil hectáreas cultivadas en la década de los años 80 del siglo pasado.

En estos momentos hay grandes obstáculos para lograr la producción de arroz para cubrir la demanda nacional, desconociéndose cuando se podrá sustituir por producción nacional el arroz que se compra en el exterior.

Se desconoce que política se seguirá para resolver el gran deterioro que presentan los pocos secaderos existentes en el país, debido a que estos no disponen de la capacidad para procesar el arroz húmedo que reciben. Como no disponen suficiente parque de vehículos destinados a estos menesteres, se da el caso que el arroz que no es cortado en el tiempo fijado se madura y cae en los sembradíos. Esto provoca que se hayan perdido miles quintales de arroz por no estar aseguradas las condiciones materiales para que el proceso de cosecha, secado y molino se cumpla ininterrumpidamente.

Otro asunto que gravita en los resultados finales de la producción es el mal estado de los caminos, como consecuencia del total abandono en su mantenimiento. Agravado su estado por las lluvias, los vehículos se hunden en el lodo y el arroz no llega al secadero.

El otro asunto es que cuando se traslada el arroz húmedo a los secaderos, como estos no disponen de mucha capacidad de almacenaje, se produce un cuello de botella por la llegada de carretas y camiones cargados del grano. El trabajo de las combinadas se paraliza porque no hay medios para sacar el arroz de los campos.

La producción arrocera está afectada por los recortes de combustible, lo cual se refleja en lo tardío de la preparación de la tierra y el retraso en la siembra del grano. La falta de combustible para los tractores que preparan el terreno provoca grandes pérdidas en cuanto a los rendimientos de toneladas de arroz por hectáreas sembradas.

Hay arroceras que por el mal estado de los hidro-reguladores no reciben la abundante agua que demanda el cultivo de la gramínea. Ante tan grave situación, los rendimientos previstos no se están alcanzando, porque si algo es cierto es que sin un copioso caudal hídrico no hay arroz que sobreviva.

El gobierno cubano es el único responsable de la aplicación de una absurda política de centralización que en la práctica destruyó la bien estructurada actividad arrocera que en 1959 se encontraba en sus mejores momentos.
ramsetgandhi@yahoo.com

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